Noviembre 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930   

Calendario Calendario


Mentiras Piadosas [Priv. Gilbert]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

default Mentiras Piadosas [Priv. Gilbert]

Mensaje por Alois Trancy el Vie Abr 19, 2013 9:25 am

El tiempo había pasado y el invierno había dado paso a la primavera. Los niños habían tenido que volver al hospital. En el pequeño piso de Gil ya solo quedaban Alois y él… Y Alois siempre se sentía culpable al pensar lo feliz que le hacía tener al albino solo para él. Era un deseo y una felicidad egoísta, caprichosa, pero no podía negarla. Despertaba cada mañana con el hermoso rostro de Gilbert frente a sus ojos, desayunaban juntos y se iban a clase, juntos también. Al medio día se juntaban también para comer antes de las clases de la tarde. Tan solo estaban separados por las tardes y noches, cuando Alois tenía que irse a trabajar. El rubio se despedía de su novio en la puerta del instituto, a veces con un roce de manos y una sonrisa velada, y otras veces con un beso robado cuando no había nadie merodeando. Aquellas pequeñas cosas hacían feliz al rubio; lo suficientemente feliz como para ignorar todo lo demás…

Y es que no todo iba bien. Con Gil avanzaba muy poco a poco. Después del primer intento de seducirlo tras el incidente con los Riyuu, Alois no se había atrevido a volverlo a intentar. La paz mental del albino le parecía tan delicada como el cristal, y temía volver a asustarlo y hacerlo llorar. Así que ambos se conformaban con esos besos tiernos y esas caricias espontáneas en la cama, aún más tiernas. Nada osado, nada atemorizante… Y Alois lo agradecía, porque no estaba seguro de que, si iban más lejos, Gil no fuera a descubrir su secreto.

Alois había vuelto a las andadas. Antes, cuando trabajaba para Ciel, solo vendía su cuerpo de vez en cuando, y casi siempre para conseguir algo para el mimado mocoso. Ahora era diferente: se había convertido en una puta. No había forma de negarlo o disimularlo. Cuando se despedía de Gil para ir al pub a trabajar, el albino pensaba que tan solo tocaba el piano para entretener a los clientes y atendía las mesas. Pero eso solo era durante la tarde. A partir de las once comenzaba el negocio ilícito.

-Date prisa, hoy hay mucho movimiento.- dijo otro de los jóvenes que allí trabajaban, apremiando a Alois a que terminara de colocarse el uniforme (a penas una burla de un traje de camarero normal).

El rubio así lo hizo y salió al ruedo. El lugar era pequeño y selecto, decorado con buen gusto y dinero. Al menos, se consolaba el chico, trabajaba en un sitio con clase. Solo llevaba un mes allí pero varios clientes ya le conocían y lo tenían de favorito. Algunos lo saludaron al verle llegar y Alois calculó que, efectivamente, aquel día iba a estar muy ocupado. Le costó mucho no hacer un gesto de asco al ver cuantas pollas tendría que chupar esa noche. El único consuelo que tenía era que no tendría que ir más allá; al menos en aquello había logrado convencer al jefe: nada de penetración. Pero había sido a un alto precio: el descuento se notaría en su salario. Alois no estaba seguro de si cuando cobrara tendría suficiente para pagar todos sus gastos… Al final haría lo que fuera necesario, como siempre. Por Luca.

Respiró hondo y puso su mejor sonrisa antes de empezar a atender las mesas.

Spoiler:
Para que te hagas una idea del uniforme de Alois ;) : http://www.purpureanoxa.com/comic_en/c02_p26.jpg




Spoiler:
avatar
Alois Trancy

MENSAJE : 57
Localización : Mansión Phantomhive

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Mentiras Piadosas [Priv. Gilbert]

Mensaje por Gilbert Weber el Lun Abr 22, 2013 11:58 am

Había pasado el tiempo, comenzando a ser los días más largos y calidos que antes, despertando las plantas de su letargo, floreciendo las flores y nuevas hojas en los jardines, dando vida y frescor de nuevo a la ciudad.

Aquel fin de semana que pasaron juntos los Trancy y los Weber resultó inolvidable para los pequeños, quienes deseaban poder repetirlo cuanto antes. Ahora que Alois y Gilbert vivían juntos, era mas que posible que, cuando les dieran unos días de alta, volvieran a pasar un fantástico fin de semana en familia y entre amigos, pero mientras tanto, ahora que los pequeños seguían en el hospital ingresados, ambos hermanos mayores seguían con sus vidas de siempre; trabajando y buscando dinero de entre las piedras incluso.

Por lo que Alois le contó a Gil, entendió que andaba trabajando como músico y camarero en un pubs de alto nivel, cobrando mas que cualquier camarero en otro bar, pero de seguro que no cubrirÍa aquello para pagar por completo la factura del hospital. O al menos eso pensaba Gilbert, quien buscó trabajo en un almacén, subiendo y bajando cajas de los camiones. Aquel curro, que era del único del que Alois estaba informado, le dejaba agotado, pero por Aaron se esforzaba un poco más y, aprovechando alguna que otra noche, ya algo menos rutinario que antes, salía junto a Kai a hacer sus negocios o “invertir” en las cartas su dinero. Kai era un miembro de la banda de Zack, al igual que él, y por lo mucho que sabia el grandullón que necesitaba la “pasta”, le obligó a aceptar la compañía de Kai. Aquel peliazul se preocupaba por él, como colega y como jefe que era, así que aceptó, teniendo que dar a su “guardaespaldas” el 10% de lo que ganara en las cartas o en sus negocios. Nadie hacia nada por nada. Entre cuervos mucho menos.

Aquella noche había quedado con uno del instituto para que le pasara algo de “coca”. El cómo conseguía aquello Gil o a quien se lo pedía era un secreto. Tenía ciertos contactos, conocía a quien pedírselo, eso era todo.

21; 50 Esa fue la hora a la que el albino y su compañero llegaron al local en el que quedaron, corriendo todo a cuenta del comprador. Tomaron asiento en uno de los retros y cómodos sillones, negándose a cualquier bebida cunado les ofreció algo. No era de los que gustaba de enrollarse demasiado con los negocios, y menos de aprovecharse demasiado de la amabilidad de la gente. Una vez te cogian la mano, el brazo venia después, y de seguido, el resto. –Como quieras, pero quédate un rato más, seguro que te diviertes un rato con esto. A las 22:00 esto cambia totalmente –le aseguró con una animada sonrisa, respondiendo Gilbert con un despreocupado alza de hombros al pensar que Alois tardaría en venir a casa, y al menos, estando allí, no estaría esperando despierto al rubio en casa y solo.

Sabía donde estaban, o al menos lo que allí se hacia. De algo se había informado el albino, así que se quedaría más bien por cumplir que por querer quedarse en verdad, pues no creía que hubiera otra persona como Alois, y mucho menos que ocupara su lugar.

Una voz, tras disminuir la intensidad de las luces, anunció el deseado momento de las once, recostado Gilbert en su butaca cómodamente, como si se encontrara en el cine. –Me han comentado que hay uno nuevo y que está cañón. Es chaval que en muy poco tiempo se ha vuelto la joya del lugar. Lastima que solo se limite a limpiar bajos, jajaja… -rió el contrario, y Gilbert lo imitó. Otra norma del buen empresario era tener al cliente contento. –Si, es una pena, pero seguro que hace una excepción ante un fajo de dinero –quiso comentar para seguirle el rollo mientras empezaban a pasearse todos los camareros a medio vestir por el lugar.

Como su mesa era una de las laterales y por atrás, en una zona mas oscura, idónea para el negocio de entregar el paquetito de “coca” y recibir el dinero, sería de las ultimas en ser atendido por alguno de esos tipos en aquella primera ronda de las once, donde la bebida estaba a mitad de precio hasta las doce y las atención era “de mayor calidad” hasta la hora de cierre.
...
avatar
Gilbert Weber
Tercer Año - Dokusei
Tercer Año - Dokusei

MENSAJE : 144
Localización : Puede que me encuentres en casa de apuestas

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.