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El Lobo tambien hiberna (Priv.)[+18]

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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Dom Oct 14, 2012 8:46 am

Llovía de lo lindo ahí fuera, y Ryu, metido junto con sus compañeros yakuzas en un edificio de una planta, se encontraba en una habitación a parte. Estaban en un local pésimamente amueblado, pero era más que suficiente para el uso que le daban. Era un sitio con “trampa” por así decirlo. Por fuera se veía abandonado y con la puerta y ventana entabladas, pero eso era porque todos entraban por la puerta de atrás. Las paredes andaban pintadas con grafitis y pintadas obscenas incluso desde antes de que se toparan con el lugar y se lo adueñaran como suyo. Allí era donde solían reunirse los días que llovía a no más poder como aquel día de mierda. Los chicos fumaban y jugaban a las cartas, así como otro afilaba su navaja sentado en una esquina con mirada perdida, y otros se encontraban tirados en los viejos y roídos sofás. ¿Cuántos yakuzas habría allí? ¿Doce? ¿Diez? No siempre estaba al completo, y de aquel grupo que formaba parte de una banda de yakuzas mas grande aun, era el peliverde uno de los más conocidos. El representante, junto a otro tipo, de aquel grupo.



Podía aparentar se una banda de delincuentes sin orden alguno por el trato por igual que se daban, pero para nada era así. Todo lo contrario. Era como una manada de lobos aquello.

Ryu, solo en aquella habitación que para llegar había que cruzar por entre sus compañeros, dormía sobre un colchón tirado en una esquina, a pelo, sin nada mas que sus pantalones con los bajos de estos metidos por sus botas, su camiseta sin mangas con el pañuelo atado a un lado del brazo y por encima una chaqueta. La marmota esta, dormía de cara a la pared, de lado, sin almohada tampoco. La habitación no era tan grande como la que estaba al lado, abarrotada por “su gente”, pero para tirarse a dormir y pasar el tiempo valía. Si no había nada que hacer, era mas que normal encontrarle dormido al peliverde, y mas aun los días tan mierda como aquel en los que la lluvia arruinaba todo plan de molestar ahí y allá en caso de no tener nada pendiente de hacer.

Sus compañeros no mantenían un tono bajo que se dijera, pues siempre que lo hacia, pese a estar dormido, el peliverde lo notaba. Ese cambio significaba que alguien entraba, alguien nuevo. Eso, o que alguien era lo suficiente “valiente”, por no decir estúpido, para ir decidido a despertarlo… Y ese silencio resultó que acabó dándose en algún momento, siguiendo el peliverde dormido incluso cuando uno de sus compañeros le dijo e incluso intentó detener a aquel "valiente" cogiendole por el hombro.

La puerta se abrió, estando todos en silencio, y la poca luz que entraba de la otra habitación iluminó poco a poco la estancia del durmiente, quien al dar mirar a la pared no le molestaba la luz. Aun así, Ryu dormía con el ceño fruncido un tanto, respirando con total tranquilidad...

Ropa;

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Mensaje por Sai el Dom Oct 14, 2012 9:18 pm

Poco inspirador. Si, exactamente así era como podía clasificar ese día, para empezar había dado con una errónea información y no había podido encontrar al sujeto con el que mejor se podía sacar ese tipo de cosas y segundo, a mitad de camino se había largado a llover de manera tan intensa como sólo podía suceder en las calles de Tokio. Miró el cielo y dio un desalentador suspiro mientras se cubría con el saco de su chaqueta, ni siquiera había alcanzado a ver el pronóstico en la mañana y a decir verdad ¿Que sujeto de sus andanzas se tomaría el tiempo de ver el pronóstico? No le quedaba mucho por hacer en aquel lugar, por culpa de la lluvia varios locales habían cerrado y ninguna rata callejera se atrevía a andar por los lugares con ese tipo de clima. Antes de volver a la que era su "sala de reuniones" pasó por una pequeña tienda y luego se dirigió caminando hacia su punto de encuentro.

Incluso ahora le parecía casi irónico el estar en esa posición, después de dedicarle su buena cantidad de años, al menos podía sentir lo que era el propio sacrificio y como la lealtad le había llevado a ser uno de los cabecillas de los sub-grupos de la persona para quien trabajaba. Había pasado un tiempo desde que tenía ese cargo y se podía decir que se llevaba bien con los demás, bueno, obviando que los otros tenían que respetarle por ser la cabeza, aunque esa posición no era únicamente de él. Una pequeña ventisca hizo que la dirección de la lluvia cambiara y que le mojara directo en el rostro, quejándose ante las heladas gotas en sus mejillas. Aceleró el paso y en un despreocupado movimiento se adentró por un pequeño callejón, no sin antes echar un vistazo al viejo edificio.

- Ya estoy en casa~ -anunció al momento de entrar al lugar, su tono era jocoso y al momento de cerrar la puerta alzó unas bolsas enseñándoselas a los presentes- He traído un pequeño refrigerio, por el cálido día. -ironizó mientras se acercaba a una especie de mesa y dejaba las bolsas en el lugar para que los demás se sirvieran, iba examinándolos con la vista contando a los presentes- Diez, once... Un momento, falta alguien... -mencionó deteniéndose mientras buscaba con su mirada por los rincones de la primera habitación-

- Ah, si estás hablando de Ryu-san está durmiendo en el siguiente cuarto... -respondió uno de los presentes, examinando la bolsa mientras sacaba una lata de café. Tras escuchar la respuesta, Sai dibujó una sonrisa de agradecimiento y comenzó a caminar hacia el otro cuarto siendo retenido por el mismo sujeto- Oi oi... espera un momento! ¿Acaso estás loco? Sabes como se pone cuando lo despiertas...!

- Aah... -suspiró pesado viendo como le agarraba del hombro, dando un rápido movimiento para sacarse la mano de encima y oprimirla tras el brazo del tipo- Sabes que tengo paciencia y todo... -mencionó apretando un poco más el brazo contrario- Pero no he tenido un buen día ¿Sabes? Mi chaqueta quedó toda sucia por la lluvia~ -Se quejó de cierta forma, sin saber si bromeaba o no por su tono de voz neutral.

Tras soltar al contrario se sacó su chaqueta, que por lo demás estaba más que humedecida por la lluvia y la colgó en el respaldar de un sofá mientras se dirigía a la habitación siguiente, en cuanto abrió la puerta pudo identificar una figura acostada sobre aquel colchón. Sonrió para sí, burlón, el cabello verde lo identificaba a leguas. Dio un suspiro largo mientras se apoyaba en el umbral de la puerta y cruzaba sus brazos.

- Oi mama~ ¿Acaso piensas estar todo el día echado en ese polvoriento lugar? -pronunció sin moverse de la posición que había adoptado, alzando la voz para que el otro escuchara claramente su voz, esperando cualquier tipo de respuesta del sujeto en la cama. Ni siquiera se preocupaba por los murmullos que se hacían a sus espaldas por llamar de ese modo a ese sujeto, pero no podía evitarlo, tenía que lanzar un par de palabras al contrario a diario para que se sintiera satisfecho.
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Lun Oct 15, 2012 6:13 am

etido en aquella pequeña habitación, a oscuras, el peliverde no soñaba nada pese al rato que llevaba durmiendo ya. Rara vez soñaba algo, y cuando lo hacia, gran parte de las veces ya podía apartarse la gente de en medio por el humor de perros que tenia al despertarse. Solía recordar su pésima infancia, o al menos su infancia antes de ingresar a los yakuta, y sino… siempre solía soñar con aquel bastardo, cabronazo y borracho que era, y esperaba que fuera (dándole así por muerto), su padre.

Así pues, en resumidas, era mejor dejarle dormir y hasta ni cruzarse en su camino por unos minutos ante la duda de si estaría o no de mal humor.

Sin embargo, la puerta comenzó a abrirse, dejando entrar la luz a aquel oscuro cuarto de ventana entablillada. El silencio casi se hizo palpable, siendo perturbado por aquella voz que despertó al peliverde. Más que por el tono, por lo que dijo, y aun así, más por QUIEN lo dijo. Ryu arrugó el entrecejo, irritado al escuchar aquella pregunta, a la que respondió con un gruñido molesto, así como lanzando sin apenas girarse a mirar si acertaba o no en su blanco (en el contrario), una botella de cerveza de las que tenia a mano tras él. El estallar de la botella, ese inconfundible sonido de cristales le dio a entender que, o bien había fallado o bien el contrario se había apartado. Lo mas seguro que fuera ésta primera.

-Joder… -soltó un quejoso y sonoro suspiro por haber fallado, aun sin darse aun la vuelta, encontrándose tendido de lado sobre aquel colchón, de cara a la pared y con sus tres espadas acostadas a su lado, entre la pared y él. Éstas eran sus tres joyas. Tanto apreciaba sus espadas que, algunos incluso rumoreaban que cuando se masturbaba se la restregaba entre éstas.

¡¡Gilipolleces!!

-Deja de tocarme los huevos nada mas vienes, Sai… -gruñía como siempre, como el “lobo” que era, o al menos, como algunos de su banda y no tan de su banda le llamaban. Ni sabia como comenzó aquello de referirse a él por lo bajo como “el lobo”, pero no le importaba. –Vete y tírate alguna furcia que
encuentres el la calle, seguro que le jodes mas que a mí –comentó entre gruñidos, molesto por haberle interrumpido, ÉL y nadie mas, en una de sus siestas. Poco le importaba si tenia que nadar por las calles con la que caía, si tenia que ir en barca o como coño marcharse fuera de ahí, aunque por él, con que se fuera de “su sala”, le bastaba y sobraba.

Entre ambos no es que hubiera mal rollo, pero… ¿cómo decirlo…? Simplemente se llevaban así. Así de fácil, no había mucho que explicar. Para nada había malos rollos, o al menos no siempre.

Al otro lado de aquella puerta, de aquellas paredes, el silencio permanecia, siendo los murmuros y comentarios entre ellos apenas audibles, mirando con atención a lo que le pasaría a Sai, lo que haría Ryu, y a saber... Aquello era como un tenso espectáculo del cual, en el peor de los casos, ellos acabarian cobrando directa o indirectamente el "encuentro" entre ellos. Todas las miradas, algunas nerviosas, otras anonadadas por el botellazo fallido y la "valentía" de Sai al hablarle así.. Cada una era diferente a otra.
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Mensaje por Sai el Lun Oct 15, 2012 3:24 pm

Esperó un momento, con toda la calma que podría aparentar su rostro y pose, sin pasar mucho para tener una respuesta del que dormía en la habitación. Movimientos torpes en busca de un objeto y segundos después una botella de cerveza rompiéndose en varios pedacitos justo a su lado, salpicándole unas cuantas gotas en el rostro. Silbó fingiendo sorpresa mientras se limpiaba y relamía las gotas del licor, conocía ya de un tiempo a Ryunosuke y esos pequeños ataques de ira por cosas sencillas como despertarle de su letargo era de algo que se estaba acostumbrando más rápido de lo que aparentaba, sobre todo por la pequeña fascinación que tenía para molestarle, a sabiendas de aquellas reacciones. Rió suave incorporándose de su posición.

-Te faltaron unos centímetros más, estás oxidado~ -Mencionó mientras dejaba caer sus brazos a los costados. Miró por sobre su hombro notando como los de afuera aún se encontraban mirándoles, sin comentar nada, de forma directa, solo unos murmuros y esas cosas. Llevaban ya un tiempo y todavía no se acostumbraban a verles actuar de esa forma, había veces que moría de ganar por explotar en carcajadas solo para que los otros pusieran sus rostros confusos.

Alzó sus hombros de una manera despreocupada mientras avanzaba a su propio paso dentro de la habitación, como estaba siempre tan cerrada, el olor a alcohol y tabaco podían distinguirse fácilmente, pero eso no le molestaba para nada. Ver la espalda del hombre en la cama le hizo algo de gracia, quizás sus primeras impresiones no habían sido las mejores, pero llevaban un estilo particular de tratarse entre ambos. Ahora, el chico mayor que conocía por Ryu, lo veía como a un igual, quizás por el hecho de que tenía que compartir con él más tiempo de lo que hubiese querido.

-¿Qué? ¿Te has autocastigado? -preguntó una vez justo a un lado de la cama, extendiendo su mano, fría por culpa de la lluvia de ahora, hacia el revelado de la nuca contraria, traspasándole el frío, esperando así alguna respuesta a su gracia- Suenas demasiado cruel, Ryu. No deberías de pelear frente a los chicos, míralos están todos aterrados por que mama y papa peleen~ -Afiló su mirada hacia los mencionados que miraban a través de la puerta, desviando torpemente la mirada cuando se sintieron atrapados a sus palabras- Y si quisiera tirarme a alguien ahora mismo, no estaría en este lugar para empezar. -Era cierto, sus preferencias eran las mujeres por sobre los hombres, pero si se detenía, dentro de aquel grupillo en que lideraba habían varias buenas opciones para descarrilar, empezando por su compañero de rango.

Hizo un poco de presión para volver a incorporarse por completo no sin antes meter por debajo de su camiseta una lata de café, esperando a que el otro se diera vuelta de una vez por todas.

-Te traje ese pequeño refrigerio, debes de estar feliz, lo calenté solo para ti~ -se dio media vuelta volviendo hacia la salida de la sala, haciéndose paso entre el aún público- Chicos, no es que me moleste ni nada, ¿Pero acaso no deberían estar haciendo algo más productivo? ¿O es que la lluvia los pone a todos mansitos? -su voz había pasado de ser jocosa a una más neutral. Podía entrar en su rango cuando podía.

-No es que tuviéramos mucho que hacer... -reclamó uno, haciendo que Saitou se detuviera. Hizo un gesto de regaño con el índice mientras elevaba la mano-

-¿Acaso quieres que vengan a tocar la puerta y ofrecernos trabajo? Inocente~ -le hace un "bang" con la mano antes de dirigirse al sofá que estaba apartado para él, tirando a un lado un despertador radio a medio armar, extrañamente hoy, todos estaban de habladores, pero iba a hacer caso omiso.
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Mar Oct 16, 2012 11:14 am

Llevaban un tiempo siendo colíderes, y aquel “niño” le sacaba de quicio. Era como el hijo travieso y maleducado que siempre se salía
con las suyas según el punto de vista del contrario, quien no dejaba de referirse a él como si fuera la “mama” del grupo. Ryu no sabía cuando coño le había adjudicado aquel papel materno sobre el grupo, refiriéndose a sí mismo como el “querido papa”. Cuando el moreno decía aquel tipo de cosas a Ryu se le quedaban mirando sorprendidos y anonadados, y mas de alguno sin comprender si lo que había escuchado era o no lo que de verdad había dicho ese Sai. Nadie hasta ahora de la banda que dirigía Ryu lo había
llamado, “mama”, y menos había bromeado con él cuando estaba de mala leche.

Algunos rumoreaban que a Sai le quedaban pocos días, y que por eso Ryu se reprimía en comparación con lo poco que se controlaba siendo otro quien le dijera o hiciera ciertas cosas. Unas palabras infravalorando o insultando a su banda, una simple sonrisa incrédula y hasta por casi menos, se había liado a ostia limpia con otros.

Volviendo a aquel cuarto… Ryu escuchó los pasos del contrario acercándosele una vez le tiró la botella y le dijo aquello. Éste seguía
con el ceño fruncido, deseando que se largara cuanto antes para seguir con su siesta. O al menos con esa, pues no se echaba una única cabezadita al día. Al menos los días como aquellos. Una vez tras él, el peliverde echó la cabeza atrás, encogiendo sus hombros y nuca por él frío de su mano. Aun así, se controló apretando los dientes mientras el moreno le decía aquellas cosas por
las que le pegaría un puñetazo en la cara de no tener que moverse tanto. Estaba desganado aquel día. Gruñón e irritado porque le despertaran pero también desganado por la lluvia de las narices.

-Por eso te mando a buscarte una furcia, imbecil –gruño por el comentario del contrario de que si quisiera tirarse a alguien, no estaría allí. –No haces falta por aquí hoy… -le dijo, abriendo los ojos y mirarle de reojo dándose ligeramente la vuelta hacia él cuando le
coló algo caliente bajo su camiseta. -¿Qué es esto? –preguntó sin mucho interés, cociéndolo con la mano mientras se ponía boca
arriba, apoyándose sobre sus codos. Sai se había puesto en pie y hasta se encontraba fuera de “su” cuarto una vez le había respondido, quedándose mirando en su semioscuridad aquel recipiente que le había traído. Se sentó sobre el colchón, dejando el refrigerio en el suelo a un lado de éste y desentumeció cuello y brazos sin entender que era lo que se hablaba al otro lado de su habitación.

Una vez despejado, habiendo dado un sorbo a aquello que le trajo Sai, un café cargado como bien sabia que le gustaba, se puso en pie y salió del cuarto. Sus muchachos pululaban torpemente por el lugar, como si se preparan sin ganas para salir u algo. Ryu, desde la puerta que unía su habitación con ésta, echó un vistazo de lado a lado con su ojo sano. Rara vez abría el herido. -¿Marcháis o os quedáis? –preguntó dando un sorbo a su café, mirando al grupo que parecía no querer salir. Mas que lobos, aquellos que formaban parte de la manada de Ryu no eran mas que gatos callejeros que odiaban el agua.

-S-si… ahora nos íbamos a buscar algo que hacer –dijo uno de los portavoces de los “gatos callejeros” al ver al “lobo” ya despierto, marchándose poco a poco de la sala para dirigirse al pasillo y así a la salida, escuchándose el sonido metálico de la puerta al abrir y cerrarse.

Una vez se escuchó cerrarse la puerta, Ryu, quien se había quedado de pie frente a la puerta de su cuarto, se dejó caer sobre otro de los sofás que había por allí, apoyando sus botas, una sobre otra, sobre una caja de madera de transporte que se usaba como mesilla. Ryu seguía bebiendo su café, mirando al frente, encontrándose al lado de su sofá, formando una “L” ambos.

-No está nada mal… -comentó algo más tranquilo, refiriéndose al café. –Me sorprende que llegara caliente con lo calado que has tenido que llegar tú –comentó sonriendo ligeramente de lado, alzando una ceja, mirándole con su ojo sano. –A tu salud –brindó el solo al final, terminándose el café de un golpe, tirando el envase, ahora vacío, a donde había una de las papeleras. Y allí, papelera, no era el recipiente en el que tirar la basura y demás, sino el lugar alrededor del cual se encontraba esta; latas, envases, papeles…
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Mensaje por Sai el Miér Oct 17, 2012 1:06 am

Si se detenía a pensar un poco, lo que llevaba de estadía en ese lugar no le había dado el tiempo para poder hablar con todos los que pertenecían a ese grupo ¿Sus nombres? Los sabía, debía de al menos tener presente quienes trabajaban para él y así por cualquier circunstancia a traición buscarlo hasta arrinconarlo y así acabar con su miserable existencia. Pero de ahí a saber como era que el resto le veía le daba absolutamente lo mismo, había llegado a esa posición por su determinación y manejo dentro de ese pequeño mundo, nadie le podía negar eso.

Escuchaba divertido los murmullos y quejas que hacían por lo bajis cosas como "Quien se cree que es..." o "¿Acaso quiere morir..?", como si esa habitación fuese tan grande como para no hacer rebotar el eco de las voces y así tener una perfecta audición de todo. A veces se preguntaba que nivel de mentalidad tenían, pero no se quejaba, al menos cumplían con los pedidos y, como en días como ese, podía fastidiarles con esas pequeñas manías que tenía de hacer que los otros se fastidiaran. Levantó un momento la vista, a un punto ciego en uno de los garabatos en la pared frente a si, haciendo un pequeño gesto de molestia al sentir como la garganta comenzaba a molestarle y eso significaba dos cosas, o estaba comenzando a tomar un resfrío por culpa de la lluvia, o algo iba mal.

-Venga chicos, un poco de agua no le hace mal a nadie, no sean tan ariscos. -Y echaba más leña al fuego, veía por sobre la pequeña laptop que había sacado hacia un momento, mientras los otros aún se daban vueltas por la habitación como gato encerrado. Alzó una ceja al ver como algunos le miraban casi como queriendo matarle por aquel abuso de poder que estaba ofreciéndoles mientras otros respondían con un rezongo.

Estaba a punto de volver a hablar, para seguir picándoles cuando notó la presencia del que hace un momento estaba en modo hibernación. Escuchó sus palabras, esperando a que algún valiente le respondiera. Debía de admitir algo, a Ryu le tenían bastante respeto, o, más que eso, era miedo, después de todo nadie era capaz de hacer algo que le molestase. Dibujó una sonrisa en su rostro al ver como el grupillo comenzaba a abandonar la habitación y retomó su lectura en el aparato que tenía en frente, removiéndose la molesta corbata que llevaba ese día.

-Es cierto, los tienes bien domesticados~ -respondió dibujando una sonrisa- Oh, te referías al café. -fingió equivocarse ante la referencia que había dado el peliverde a la lata que llevaba en manos. Tras escuchar lo siguiente detuvo su lectura y dirigió lentamente la mirada al contrario, logrando apreciar justo cuando elevaba la lata y terminaba por acabarse el contenido de una vez- ¿Sabes? El clima puede ser muy frío, y las manos adaptarse a este... -se cruzó de piernas mientras apoyaba su codo en el posa brazos y su cabeza en el dorso de su mano- Pero la temperatura del cuerpo no cambia rápidamente, y hay ciertas zonas que mantienen su calor por un tiempo más prolongado. -Ensanchó sus labios levantando un poco su barbilla- Así que me alegro que hayas disfrutado de ese refrigerio. -Claramente mentía sobre ello, pero dejaba a la imaginación del peliverde el pensar lo que quisiese con su respuesta, agregando luego una sonrisa burlona.

Siguió con la mirada el ruidoso choque de la lata contra el suelo, terminando de girar unos segundos después, volviendo a un silencioso lugar, solo por unos breves segundos- Has fallado de nuevo~ -mencionó solo como un comentario más de alguien como él- Por cierto, no deberías de estar burlándote de mí, estaba fuera por trabajo. Es sencillo hablar cuando se la pasan la mayor parte del tiempo durmiendo... -Mientras reclamaba con una voz perezosa, desarmó su tomate para que el húmedo cabello cayera sobre sus hombros- ¿Que harás si enfermo? ¿Uh? ¿Serás mi adorable esposa y me atenderás? -No tenía a nadie presente para disfrutar con alguien más la expresión que haría el otro ante ese comentario, pero había veces que disfrutaba que solo él pudiera hacerlo.
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Jue Oct 18, 2012 11:40 am

Ante el comentario aquel sobre que todas las partes del cuerpo mantenían una temperatura distinta según el clima, habiéndose terminado su café bien cargado, lo miró con una ceja alzada y su único ojo rasgado, intentando ver en él si se
le había ocurrido hacerle algo a su café o descubrir en donde coño se lo había traído, aunque bueno… no le dio muchas vueltas, pues acabó tirando aquel recipiente a la papelera, fallando. Una lata mas, una lata menos...

Con el comentario de que había fallado, Ryu torció el morro un tanto infantil; picado y molesto, por uso instantes. ¡Como si no hubiera visto que acababa de fallar! Joder, que viera el mundo la mayor parte del tiempo, por no decir siempre, con un ojo no decía que estuviera ciego. Y además, que ganas tenia siempre el otro de comentar todo. Era como tener de compañero a un niño ya algo crecidito. Y ya que se está… un “niño” con buen culo y cuerpo. A Ryu le iban las mujeres, pero no hacia ascos a los hombres. Para él, el placer era placer. Le daba igual quien se lo diera, hombre o mujer, mientras fuera de su tipo y lo satisficiera le valía.

El peliverde no tardó en volver la mirada al contrario al poco de torcer el morro, mirándolo entonces sin ningún otro gesto que la ceja de su ojo cerrado alzada. Escuchó lo que dijo el menor y esbozó una sonrisa leve y de medio lado al reprocharle con aquello que no hacía nada. Nada más que dormir. –Chico aplicado, ¿eh? –bromeó un tanto burlón. –Bueno, pues si no quieres que me burle deja de despertarme cuando descanso, así de sencillo –le confesó, alzando los hombros despreocupado, manteniendo aquella sonrisilla mientras se llevaba las manos a los bolsillos de su chaqueta. Estaba bastante cómodo
sentado en aquel sofá, pese a estar viejo y desgastado, con los pies apoyados sobre la caja de madera a modo de mesa, superpuestos uno sobre el otro.

Ryu, viendo en su cómoda posición al contrario, que se había soltado el pelo, le miró con irritación por aquello de esposa. Era a una de las pocas cosas que no tragaba del contrario, y que no lograba tragarlo, por lo que se le vio en la cara como fruncía
el entrecejo y chasqueó la lengua antes de mirar su rostro al techo y cerrar los ojos completamente despreocupado. –Déjate de esa mierda de ser tu “adorable o querida esposa”, de serlo y tener lo que tengo entre mis piernas, seria yo quien te diera calor del bueno. Ya verías que rápido te quitaría la fiebre. –Comentó sin mirarlo, hablando entre algo serio, y seguro de lo que decía, así como un poco arto en verdad de aquello de esposa, pero en fin, Sai era así. Le gustaba joderle y a él… le resultaría raro que dejara de hacerlo. Eran casi íntimos, o al menos cercanos. Sai era el único con el que poder hablar sin que le diera la razón por miedo como el resto de su “manada”.

-Bueno, si… ya que has dicho que estabas trabajando, dime; ¿has conseguido algún cliente? Vamos a tenerlo chungo de no conseguir pasta enseguida –preguntó y le confesó de su situación. No es que tuviera dinero a rebosar, al menos no en sus bolsillos o en aquel local. Ryu, al preguntarle esto volvió a mirar al moreno con aquel cabello suelto y cayendo por sobre sus hombros ligeramente. Lo tenía húmedo, así que a pesar de hablar el contrario, Ryu se levantó, se cogió una manta de que había colgada en el respaldo de un silla cercana y se la lanzó, avisándole para que la cogiera, volviendo a su sitio, en el centro del sofá que él eligió, cercano al de Sai, volviendo a mantener sus manos en los bolsillos de su chaqueta. Tenía frío pese a andar seco y abrigado.

No había calefacción, la humedad y el frío se colaban por las ventanas y unas ráfagas de aire no dejaban de colarse por entre las tablas de madera que bloqueaban las ventanas. Se encontraba algo tenso y encogido por ello…

Spoiler:
Off; estos dos nunca se han liado de tener sexo, pero si puede que hubieran tenido algun momento de haber quien "controla a quien" con algun juego sin mas XD. No sé, como no tenemos muy definido su relacion anterior, que han echo, que no, desde cuando se conocen y eso.. XD
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Mensaje por Sai el Sáb Oct 20, 2012 10:18 am

Y ahí estaba de nuevo con esas expresiones que tanto gustaba provocar en el contrario. Cuando se trataba de molestar a las personas, tenía su propia listilla de víctimas, y era seguro que Ryu se encontraba dentro de las primero cinco personas, Saitou era de mostrar siempre una fachada distinta para cada persona, y la que más ocupaba era el de ser alguien despreocupado ligado a la simpleza de bromas y su buena apariencia. Quizás la primera reacción sobre la lata de Ryu hubiese esperado algo más ¿Como decirlo? ¿Explosiva? Pero no podía pedir más, a veces olvidaba que trataba con alguien mayor que él y solo se dejaba llevar por las acciones o palabras del otro para hablar de más, no todos reaccionan iguales, y eso era lo que gustaba de ver.

Sacudió un poco su cabello, le incomodaba tener la punta de este pegándosele en el rostro, así que lo mejor era hacer que se secara lo más rápido que podía. Le miró de reojo, como el peliverde mostraba una sonrisa sátira en el rostro. Como si no fuese nada importante, Sai se la devolvió de la misma manera, algo divertido al tono que utilizaba. -Por supuesto, después de todo tengo que mantener esta pequeña "familia" bajo control... Aunque, como dije antes, eso no es solo mi trabajo~ - No es que fuese alguien al cien por ciento aplicado, ya que se aburría rápido de la mayoría de las cosas que hacía, solo mantenía ese único trabajo ya desde hace años por que iba a su propio ritmo y en verdad gustaba de eso, pero el claro ejemplo de su aburrimiento era el tema de los pequeños artefactos que iniciaba a desarmarlos y luego los dejaba a la mitad cuando ya veía que era algo obsoleto.

A veces admiraba como el otro podía pasar de un estado de ánimo a otro, en un momento se mostraba como la ira y descontrol en persona y luego otro era alguien bastante distinto, mostrando a veces esa "paz" e ignorancia hacia los demás. No pudo evitar lanzar una risilla ante como se había puesto y reclamaba por lo de esposa.

-Hey hey, ¿Debo de recordarte que tengo lo mismo que tú entre mis piernas? -mencionó alzando sus brazos, ya había dejado la pose desde hace un momento y ahora se volvía a concentrar en la mini laptop que tenía en frente- Si lo vemos de esta manera, ¿No sería yo quien terminaría dominándote? Después de todo eres como una madre toda regañona, y ¿Sabes? Eso a veces hace flaquear el falo. -comentó como si estuviese hablando de cualquier cosa- Pero tiene su atractivo~ Como las diferentes expresiones que puedas lograr tan solo con un pequeño roce... -su sonrisa se había ensanchado, y sus ojos entrecerrados un momento. Resopló por la nariz al pasar un pequeño pensamiento por su cabeza y luego buscó al otro con la mirada, lástima, así en la posición que había adoptado ahora no era sencillo verle a no ser que se pusiera de pie, pero no estaba en sus planes.

Sentía como la brisa fría chocaba contra su ropa humedecida, era molesto, pero no podía hacer nada. A veces se le ocurría la forma de tapar esos agujeros para días como ese, pero luego se le olvidaba o simplemente pasaba a algo más interesante. Tras escuchar la pregunta pudo ponerse serio por un momento, negando suave con la cabeza- El supuesto cliente que iba a ver hoy no se presentó. Seguro como cualquier rata salió huyendo. -Suspiró pesado deteniendo el tecleo un momento al sentir al contrario moviéndose del sofá- Esto está algo mal ¿No? Seguro nos llegará tremendos madrazos si no hacemos algo, dos cabezas son mejor que una. Pero todo ha estado tan tranquilo que incluso esos institutos han tenido más renombre estos días.... -detuvo su pequeño discurso cuando el escuchó el llamado, tomando a tiempo la manta que le había lanzado.

Le quedó mirando un momento algo sorprendido, con todo eso... ¿Como no iba a molestarle de aquella manera? Sonrió ladino tras imaginarse varias bromas con respecto a esa acción pero por el momento las omitía, ya ocuparía ese material en otro oportunidad. Entrecerró sus ojos al ver como volvía a su posición, todo encogido. Entonces se puso de pie acercándose al otro y antes de que el peliverde pudiera hacer nada se le sentó encima, viéndole con una de sus cejas alzadas.- ¿Tratas de hacerte el fuerte cuando ni siquiera puedes soportar este pequeño frío? -pronunció notando como metía sus manos en los bolsillos. Se acercó a su oído- ¿Que era eso de hace un momento sobre "calor del bueno"? ¿Uh? -susurró dejando escapar una pequeña risillas antes de hacerse a un lado. Había notado el contraste de la temperatura del tibio cuerpo contrario con el propio, que se encontraba frío por la humedad de sus prendas.
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Sáb Oct 20, 2012 5:37 pm

Ryu apretaba los dientes y una de sus cejas le temblaba ligeramente por la irritación que le causaba el contrario con aquellos temas tan absurdos pero que lograban sacarle de sus casillas. –Lo mismo, lo mismo lo dudo mucho –comentó, dejando claro que la suya de seguro que era más grande. Que siguiera nombrándola o denominándola como la madre de la banda era desesperante. Todo él resultaba desespérenle cuando se trataba de irritarle al peliverde. –Deja de decir gilipolleces -le soltó, añadiendo después aquello de que le calentaría tanto que de tener fiebre se la quitaría. Precisamente no a inyecciones, sino a pollazos.

Tras eso hablaron de negocios, olvidándose por la absurda riña infantil. Era una mierda que los clientes no asistieran cuando se quedaba con ellos o ellos mismo te pedían una reunión para ver el material, negociar o pedir algo concreto. Como bien había señalado el moreno, todo estaba muy pero que muy tranquilo por le lugar. Apenas e movían por falta de trabajo, y aun yendo en su busca, no encontraban más que mierdas. Con eso no salían ni del apuro. De verse en una situación chunga, de seguro que tendrían que actuar como la “manada” que era y atacar a otros para sacar pasta. Además… de esta forma matarían dos pájaros de un tiro, dejando claro por la zona que su banda aun mandaba y dominaba las calles.
Así pues,
pensando en esto mientras volvía a tomar asiento, retomando su postura otra vez en aquel sofá, no vio venir al contrario, quien se le sentó de frente, a horcajadas, encima de sus piernas, con total confianza, mirándole de aquella
forma suya. Ryu no sonrió esta vez, refugiando sus manos del frío, cosa que vio el contrario. –No soy nada resistente en cuanto a aguantar aquello que me molesta –le dijo y en esta ocasión si que esbozó una media sonrisa muy leve, maliciosa con ello se refería a el moreno también. –Supongo que debías de saberlo ya… -añadió, acercándosele
el contrario, como si no le hubiera escuchado, para recordarle al oído sus propias palabras. Aquello hizo que su sonrisa maliciosa se tensara un poco, maldiciéndole mentalmente al contrario mientras se apartaba éste de su oído.

-Qué te vaya a calentar al romperte ese culo tuyo no tiene nada que ver con que no pueda tener frío. Y por cierto… estás frío, así que a menos que quieras que te caliente a mi manera, ya puedes no acomodarte mucho encima mío y quitarte –dijo, esto ultimo, con un tono un poco borde, como si le molestara que le invadieran su “burbuja” personal. No era alguien caracterizado por su paciencia, y menos por ser alguien que desea el contacto de la gente a todas horas.

Desde pequeño, al menos los primeros años tras ser acogido por una banda de yakuzas, la cual para la que ahora trabajaba, no había sido alguien que se apegara a nadie. Ni siquiera a aquel hombre que tomó la decisión de acogerlo. Obedecía a todo lo que le pedían que hiciera de labores, y aprendió a pelear, pero no mantenía mas contacto que ese con los integrantes yakuzas. Solo, practica en sus tiempos libres o pasaba el tiempo durmiendo o de algún otro modo. Al final, sin saber como, acabó relacionándose con aquellos tipos. Tal vez porque ya no era un simple mocoso al que al jefe se le había antojado “adoptar”, aunque en verdad de él se encargó poco en persona de él, o tal vez porque aquellos tipos se habían acostumbrado a él y al revés…

Spoiler:
Off; siento que no avance mucho con este post u.u, no quiero mover a tu pj ni adelantarme a posibles cosas, coercionandote. XD
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Mensaje por Sai el Dom Oct 21, 2012 1:03 pm

En cuanto escuchó aquella respuesta sobre la resistencia a lo que le molestaba se sintió completamente aludido, sobre todo cuando pudo notar la sonrisa que dibuja el mayor le respondía claramente que también hablaba de sí, era divertido eso ya lo sabía desde hace mucho, pero tan mal no le podía caer ¿No? Después de todo lo había estado aguantando hasta ahora, y eso hacía que la confianza del castaño se elevara tanto así que dibujar una sonrisa de sorna, en respuesta a la del otro lo era demasiado sencillo y poco temerario- Claro, lo tengo totalmente claro~ -Por supuesto, a su idea, podía imaginarse cualquier cosa.

Mientras le escuchaba acomodaba la manta que le había entregado el otro, no estaba en su mente, al menos por ese momento, levantarse ni nada. Cuando el peliverde mencionó que estaba frío levantó un momento las manos, pero luego de eso algo pasó por su mente, haciendo un pequeño mohín de esos bien fingidos solo para que el otro se fastidiara- ¿Y si yo te rompo? Digamos que de esa forma se te quitaría el frío... -mencionó arrastrando un momento su voz al mismo tiempo que volvía a posar sus manos sombre la piel del contrario, solo para que este sintiera su piel fría y reclamara con gusto.

Solo por un momento deslizó sus manos desde la yugular contraria, pasando por debajo de su chaqueta y la playera, sonriendo ladino. No tenían nada mejor que hacer en ese momento, y tenían la ventaja de que no había nadie más en ese lugar además de ellos dos. ¿Si estaba acostumbrado a hacer eso? La verdad no, solo lo hacía para molestar, más allá de eso, llegar a algo más serio como encamarse con alguien solo por aburrimiento no era siempre la primera parte de su plan después de todo, andarse acostando con cualquier cosa que se moviera no le crearía una muy buena reputación, dentro de ese mundo claro~. No andaba de cariñoso y demostrando ese clase de bromas con todo el mundo, solo con las personas que él mismo escogía y tal vez aquellas que les llamaba más la atención.

Quizás que entrara alguien en ese momento haría el ambiente más divertido, pero no iba a recurrir a esa posibilidad siendo que hacía como estaban ahora era suficiente para fastidiar al otro. Bajó un poco más sus frías manos por el contrario deteniéndose antes de que el otro en verdad terminara por explotar- Tienes razón, nadie podría estar cómodo encima tuyo~ -terminó por decir fingiendo decepción mientras alzaba sus hombros. Se puso de pie, sin quitar la mirada del otro y terminó por devolver la manta que le había tirado hacía un momento- Creo que tu lo necesitas más, después de todo pareces que en realidad estás muerto y el frío no te ayuda... -señaló hacia abajo, justo en la zona pélvica del contrario, mientras tiraba su molesto cabello hacia atrás.

Se detuvo mirando un hueco en la pared que estaba en frente, notando un pequeño objeto en él. ¿Una cámara quizás? Si fuese así sería algo problemático, pero no podía responder cuando no sabía lo que realmente era. Frunció con levedad el ceño tratando de deducir que era lo estaba mirando, pero lo pasó por alto cuando escuchó su teléfono sonar.- Tsk... suena en mal momento... -mencionó algo cabreado en verdad, mientras iba por el aparato para contestarlo.
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Jue Oct 25, 2012 6:24 am

Arrugó el entrecejo al sentir las frías manos del contrario sobre su cuerpo, y hasta tenso su cuerpo levemente por el contraste de temperatura. –Tú inténtalo… -dijo, mirándolo con su entrecerrado ojo, comenzando a notar como bajaba. En ese momento Ryu se agitó un tanto, queriendo sacar las manos de los bolsillos de su abrigo, pero se le atascaron. No se rindió, siguiendo el moreno a sacarlo de quicio con su frío tacto.

Como solía decirse, la confianza apesta. El tiempo que llevaban Sai y Ryu juntos como compañeros, cooperando en el mismo cargo, había hecho que cosas como esas fuera “habituales”. Al menos fuera de la vista del resto del grupo. Sai se volvía tan
pesado como un niño de cinco años al que le encanta chinchar y molestar a los demás. Ryu… Ryu no estaba dotado de la mayor paciencia del mundo y respondía enseguida a sus provocaciones. Mas de una vez se preguntaba por qué le habían mandado a aquel “crío” con él.

Cuando sacó sus manos al final, Sai se detuvo, poniéndose en pie insatisfecho por la comodidad que el peliverde daba. A Ryu se le empezó a hinchar una vena a un lado de la frente, apretando los dientes por el rato que le estaba dando aquel día de
mierda. Ni miró la manta cuando se la devolvió, dejándola caer, sobre el sofá y parte de su pierna, pero si que miró hacia donde apuntaba, volviendo la mirada a él. Un día acababa matándolo seguro….

-¡¡¡Serás idiota!!! –se apartó la manta, airándola a un lado, al suelo, picado como un niño. –Cierra esa boca hasta que no se te ocurra algo inteligente que decir. De lo contrario te juro que… ¡Oeh! ¡Escúchame! –le acabó diciendo al ver que el moreno no dejaba de mirar a la pared. Por eso, al sentirse ignorado, se inclino a un lado y alargó la mano hacia la muñeca del contrario cuando comenzó a sonarle el teléfono. De un tirón lo atrajo hacia el sofá, haciendo que cayera de espalda sobre sus piernas, pero no solo ocurrió eso, sino que, además de sonar como crujía el sofá, algo se incrustó en la pared de detrás de ellos. Había sido un disparo. Y este se había colado por entre las tablas de madera.

Ryu abrió sus ojos, el dañado también, y miró tanto a Sai tumbado sobre sus piernas y el sofá boca arriba como a aquella ventana. Una voz nerviosa salía del teléfono del contrario. – ¡Están ahí! ¡Van a por vosotros! -No reconoció quien de su banda era quien les daba aquel aviso, pero hablaba tan alto y alterado que lo escuchaba sin necesidad de manos libres. Otros disparos interrumpieron en la sala, entrando por la misma ventana, uno tras otro, hasta tres disparos. De no ser porque Ryu
tiró al moreno de sobre sus piernas al suelo, airándose encima, seguro que al menos una o dos de aquellas balas le hubieran mandado a dormir para siempre.

-Ostia puta… -gruñó, mirando enseguida al moreno. – ¿Estas bien? Vamos, salgamos de aquí antes de que nos hagan más agujeros –dijo, apartándose a un lado, mirando antes de todo a aquella ventana asesina. Pensó que mientras no se acercaran a las ventanas estarían seguros, pero pronto descubriría que no, pues aquello que Sai había visto en un agujero de la pared no era otra cosa que una cámara. Fueran donde fuera, a menos que estuvieran en la entrada, la cámara les delataba, y no era como para salir por aquella parte del edificio por el que entraban las balas. Así pues, se arrastró por el suelo, apareciendo a la vista de la cámara, puesto que el sofá los ocultaba y en el suelo aquel francotirador (que resultaban ser mas de uno, y fuera habría algunos esperándoles a pie). Una nueva oleada de tres tiros hizo que acabara mandando todo a la mierda, levantándose
y dirigiéndose a aquel cuarto en el que había estado dormido hasta la llegada del moreno. Esperaba que el moreno le siguiera si o si, pero no pudo evitar mirar atrás de reojo para asegurarse, entrando en aquel cuarto carente de puertas y con una única ventana. Ésta, como el resto de su “base”, entablada desde fuera.

Los de fuera eran la pasma. No había duda. Lo que no se explicaba el peliverde era cómo coño sabían donde apuntar pese a alejarse de las ventanas. Su ceño fruncido y sus ojos rasgados delataban su duda. Respiraba un poco acelerado por aquello, teniendo un subidón de adrenalina recorriéndole todo el cuerpo. –No me explico como saben donde estamos desde fuera… -comentó mientras se acercaba al colchón y se hacia con sus katanas, atándoselas a la cintura. –Llama a ese de antes y pregúntale cuantos son. Me los cargaré a todos por joderme aun mas el día, ya verán…–terminó diciendo, con una sonrisa creída, atando con fuerza el nudo que mantenía sus espadas fijas a su cintura. Dicho eso, abrió la puerta y un disparó chocó contra el marcho de la pared. La cerró de nuevo de golpe, quedadnose a un lado de la puerta, tras la pared.

Salir a esa otra sala era lo peor que podían hacer, así como salir por la puerta principal, aunque tratándose de la pasma, seguro que les habían acorralado. ¡Nah! Rendirse no era algo que Ryu aceptara fácilmente. Tampoco era un suicida, pero no se rendiría así por así.

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Off; ¿Que te parece? XD
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Mensaje por Sai el Miér Oct 31, 2012 6:21 am

Ignoraba la ola de gritos y amenazas que estaba recibiendo del peliverde, era fácil hacerlo enojar pero a veces sus gritos eran molestos. Apenas tuvo tiempo para sacar su teléfono cuando sintió el tirón hacia atrás contestando la llamada sin querer. Cayó sobre el contrario al mismo tiempo que un ensordecedor sonido invadía aquel lugar abandonado y pudo sentir como la bala se incrustaba en la pared detrás suyo. Al comienzo quedó atónito, nadie esperaba eso ni mucho menos en su propio territorio. Los gritos a través del aparato hicieron que volviera en sí apretando su quijada.

-Tsk... Mierda. -murmuró retomando su postura para ponerse bien el teléfono- Esta bien, no se preocupen... -mencionó. Su voz ahora era seria, nada comparada con la voz infantil y juguetona que ponía la mayor parte del tiempo. Tras decir aquello se sumaron nuevos disparos y luego un fuerte golpe contra el suelo hizo que se quejara, no por la rudeza, sino por lo espontaneo que había sido- Más les vale que se mantengan con vida ¡¿Escucharon?! -hablaba aún con el teléfono en la mano, poniéndose en punta y codo esperando la decisión del otro. Iba a seguirle pero de nuevo comenzaron los disparos. Chasqueó la lengua por lo bajo, odiaba sentirse como una rata acorralada- Llamaré en poco. -tras decir esto colgó la llamada y guardó su teléfono en su camisa rápidamente.

Volvió la mirada hacia donde había estado mirando hace unos momentos- Maldición... -susurró para sí viendo como el pequeño brillo del lente alardeaba frente a sus ojos. Tomó la manta y la lanzó al aire de cebo iniciando así otra ola de disparos mientras ocupaba la pequeña distracción para meterse en aquel cuarto, impulsándose con las manos para acelerar la movida y saltar. Cayó justo en mitad del cuarto perdiendo un poco el equilibrio. Observó la habitación desde dentro, haciendo tronar su cuello al momento de levantarse. No se explicaba como era que habían acabado así de acorralados, ni mucho menos el ser tan descuidados hasta el punto de que hubiesen instalado una cámara dentro de su base. Pero ahora mismo debían de pensar una manera de salir de aquel lugar sin que los atrapasen.

Tras escuchar al otro desocupó despreocupado sus bolsillos sacando una tira de vendas mientras que con la otra volvía sacar su teléfono para marcar al número del sujeto. Fuese como fuese eso pintaba asqueroso, pero quizás dentro de la leve demencia de Sai lo encontraba emocionante y divertido. Tras colgar observó al peliverde acercarse a la puerta- Son 60 hombres, contando a los francotiradores, 65. -mencionó tirando su teléfono a un lado para volver con sus vendas- En verdad, pensé que seríamos más peligrosos... -murmuró tirando con fuerza el vendaje.

-Son cámaras. -respondió tranquilamente mientras se ajustaba las vendas en su mano derecha extendiéndolas hacia el antebrazo, avanzando hacia a un lado del peliverde- Logré ver una, justo en frente del sofá. Quizás dentro de la otra habitación haya un par más, no estoy al tanto de eso. -terminó por decir palmeando un hombro- Los chicos dicen que están en posición, esperan una orden. -Apretó ambas manos para ver si las vendas estaban bien puestas y firmes. Lo primero era deshacerse de esa cosa molesta, y lo segundo quien había tenido el valor de infiltrarse en su territorio. Levantó el colchón sacando un pequeño revólver de este, se aproximó a la puerta, desbloqueando el arma y la abrió lentamente asomándose lo suficiente como para disparar en dirección a la cámara al mismo tiempo que otra oleada de disparos, esta vez más duradera que las anteriores invadiera el lugar. Sai volvió a resguardarse dando un pequeño giro al arma antes de guardarla despreocupadamente en su pantalón.

-¿Ahora es cuando? -otra voz invadía el lugar, desde el teléfono en el piso.

-Si solo fue una, entraran en cualquier momento... -respondió Sai mirando de reojo a su compañero esperando y dejando que este sea quien diera el segundo primer paso.

Spoiler:
Primero que todo, siento la demora! ;A; Pasé por una semana estresante y consumidora de mente y y me bloquearon la creatividad. Culpo a la escuela(?.

Me mega gustó el post por si acaso *-*!
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Dom Nov 04, 2012 2:33 pm

Tras la intentona de abrir la puerta y echar un vistazo a la otra sala, teniendo que cerrarla por la oleada de disparos que se encontraron con la puerta, volvió a meterse dentro y cerrarla, cagandose en todos. Entre el día de mierda que hacía y la pasma, todo podía ir a tomar por saco. Para un día que no hacía nada y ya tenía a la pasma rodeándolo. ¿Por qué no se olvidan de todo lo que haya hecho y punto? Cada día era un día nuevo, diferente. Que pasaran página y pista. Menudas ganas de tocar los huevos a la gente.

Al escuchar el número de tipos que los esperaban fuera, miró al moreno, quien se preparaba para la zurra sin pensárselo dos veces. Ryu sonrió por lo que dijo sobre aquello de que pensaba que seríamos mas peligrosos. Sesenta tíos a pie y 5 francotiradores era una situación interesante. Podría ser enfermizo o a saber, pero aquello le excitaba y le llenaba de adrenalina, una sensación que le encantaba sentir.

Ryu estaba preparado con sus katanas a la cintura, bien amarradas. Rara vez llevaba un arma de fuego encima, y este no era una de esos extraños momentos.

Arrugó el entrecejo al escuchar la respuesta a su pregunta. -¿Cámaras? –no se molestó en mostrar su sorpresa. Mas que nada porque no sabia quien o cuando había puesto esta o estas en la base. ¿Cuánto tiempo llevaban vigilándolos? ¿Habría sido uno de sus chicos quien las hubiera instalado? Si era así, eso significaba que había un topo entre ellos. Sai le dijo donde había visto una, sospechando que pudiera haber mas, informándole que sus hombres esperaban una orden desde sus posiciones. Hombres entre los cuales había un traidor probablemente.

-Encárgate primero de esa cámara, ahora les diremos que hacer… -comentó, viendo como el contrario, ya listo, sacó el arma de debajo del colchón sin impresionarse el peliverde, pues sabía que guardaba allí aquella arma para emergencias. Arriesgándose a la oleada de balas, Sai acabó con la dichosa y delatadora cámara en dos, y hasta a Sai en tres ocasiones, le habían puesto en el punto de mira.

Los disparos agitaron a los que esperaban tras el mobil, impacientándose por lo que ocurría en el interior de la base, pudiendo ver éstos únicamente lo que pasaba en el exterior. El peliverde, quien no hizo caso del celular, se acercó a el lado opuesto de la puerta en el que estaba Sai, ambos situados a cada lado, esperando alguna respuesta a la destrucción de la cámara. –Si… -respondió dando por entendió lo que pasaría en el caso de tener solo una única carama en aquella sala. Entrarían y se liarían
a disparos al menor movimiento. –Aprovecharemos ese factor sorpresa. Que entren –le dijo al moreno, y miró hacia el celular
que estaba ahí tirado y alzó la voz. –Muchachos, esperar a que estén entrando antes de hacer nada. Encargaos primero de los francotiradores. Resistiremos hasta entonces. –Volvió la mirada hacia Sai y sonrió de medio lado, excitado por la pelea que se avecinaba. –Espero que el “niño” esté listo. Vamos –dijo abriendo la puerta y saliendo de ella rápidamente, pero al no recibir ninguna oleada de disparos, verificaron que solo había una cámara instalada. Ryu se relajó, al menos hasta que algo se coló por otra de las ventanas. Algo que empezó a emanar un humo blanco de lo mas espeso a la vez que se escuchaba un portazo procedente de la puerta metálica, seguido de pasos y pasos.

Ryu desenvainó sus katanas. Las tres, llevándose una a la boca. Era reconocido por aquella forma peculiar de luchar con su tercera espada.

-Ten cuidado a donde disparas, y suerte –llegó a decir antes de que la nube blanca les ocultara a ambos, encontrándose Ryu a unos pocos pasos del pasillo por el que la pasma entraría, no esperando a que algunos incluso arrancaran las tablas de madera de algunas de las ventanas y empezaran a entrar a la vez que los de la puerta, por la ventana. Entre aquella nube, los gritos, ordenes y pisadas eran lo único que se escuchaba. El humo blanco se escapaba por las ventanas abiertas, así como por las rejillas de las entabladas, dificultando aun así la visibilidad. Ryu se lanzó sin dudarlo hacia los de la entrada, comenzando a repartir tajos a diestro y siniestro entre los agentes, que se defendían tras sus escudos, golpeaban, bloqueaban algún tajo con la porra y hasta disparaban hacia Ryu, fallando por lo que se movía entre aquella nieblilla artificial, recibiendo en
alguna ocasión el disparo uno de los propios policías al encontrarse tantos en un sitio tan cerrado y con tan pésima visibilidad.

El peliverde escuchó la orden de uno de los policías de que no dispararan, cosa que les beneficiaba a Sai y a él, quien no se echó atrás a la hora de atacar a la pasma, cortando sus chalecos, haciéndoles profundos tajos en brazos o piernas, ensartarle la espada en sus miembros o hasta en su tronco, atravesando el chaleco y…. bueno, mas de uno no llegaría a salir de ahí con vida.

Fuera, se escucharon ruidos aun más intensos que ahí adentro. Gritos, disparos y mucho, mucho ajetreo.

Tras unos minutos que se hicieron larguísimos, la policía comenzó a retroceder, saliendo del edificio con sus compañeros. La nube se había disipado en su mayor parte, y la vista de algo más de una decena de cadáveres de policías les había hecho
retroceder a estos mismos. Ryu les siguió hasta fuera, donde se encontró con que la pasma había arrestado a algunos de sus chicos, así como que los que aun estaban libres se dispersaban ante el sonido de mas disparos y la aparición de los policías que habían estado en el interior de la base. Era un caos aquello… Miró a uno y otro lado, ahí plantado, viendo todo a su alrededor moverse. Buscaba a Sai. ¿Dónde estaría ese condenado? Con el ceño fruncido y su ojo herido cerrado lo buscaba
con cierta agitación. Respiraba algo jadeante, intentando calmarse en mitad de todo aquello, manchada su chaqueta de sangre ajena y has propia, o al menos su rostro, pues algunos de los porrazos le habían acertado en cabeza y rostro, habiéndole abierto una herida en el labio, tras la cabeza, en la frente, a ala altura de donde empezaba su cuero cabelludo y hasta de la nariz sangraba. La ropa había amortiguado algo los porrazos, pero su cuerpo no se había salido de rositas que se dijera. Ya tendría tiempo una vez saliera de ahí de mirarse los “regalitos” de los de las porras.

-SAI –gritó entre el ajetreo que se llevaba a cabo bajo la torrencial lluvia, asestando un potente corte en diagonal a un hombre al acercársele por un costado porra y pistola en mano, indeciso éste de si utilizar uno o lo otro.
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Mensaje por Sai el Mar Nov 13, 2012 11:59 am

Tan rápido como asomó la punta del cañón por la puerta fue que se deshizo de esa cámara, no era algo sorprendente en él, ya que se sabía perfectamente que él podía llegar a ser rápido en sus movimientos, no solo en peleas de cuerpo a cuerpo. Dio un respingo al ver como contestaban el disparo, pero solo fue un pequeño tiempo más de tensión antes de revelar que en realidad solo había sido una sola cámara. Sonrió ladino, al menos no perdía el toque de esquivar y dar en el blanco.

Volvió a apoyarse a un costado de la puerta, viendo que el peliverde hacía lo mismo. Le observó de reojo mientras se posicionaba y volvió la vista, serio, hacia la siguiente sala, esperando cualquier movimiento en respuesta de los polis. Escuchar las palabras del otro hizo que una leve sonrisa apareciera en sus labios, al mismo tiempo que juntaba un poco sus cejas- Factor sorpresa, es mi favorito. -mencionó mirándole de reojo escuchando el resto del plan sin tener objeciones, a excepción de lo último mencionado, dirigido exclusivamente a su persona. ¿Sentirse ofendido? Podría haberlo hecho, incluso haberlo demostrado con algún gesto facial, pero estando en esas circunstancias solo alzó una ceja levemente viendo como salía, siguiéndole rápidamente- ¿Listo? Hombre, soy cuatro años más joven, estoy más listo que tú. -Respondió una vez situado a espaldas del mayor, viéndole por sobre el hombro.

No era de los sujetos que disfrutaba quedarse atrás, mucho menos en situaciones como esas en que se requería arriesgar la vida. Hacía tiempo ya experimentaba ser la carnada de algunas de sus tantas peleas hasta la fecha, y no podía negar que disfrutaba el gusto de tener la vida pendiendo de un movimiento propio, si moría, sería solo su culpa y si se salvaba sería solo por él. Así era como pensaba Sai en este tipo de momentos y aún no tenía la oportunidad de aterrarse por pequeñeces como esas, sobre todo por que ahora tenía que guiar a un grupo de personas.

En esa intersección de segundos pudo notar como una pantalla de humo comenzaba a invadir todo el cuarto, bien, ya habían dado el primer paso, ahora solo quedaba... Observó hacia las posibles entradas donde podrían ingresar los invasores y no tardaron en nada en entrar al lugar. Su posición de vio afectada por las últimas palabras emitidas por Ryu antes de perderse en la pantalla de humo- ¿Si te llega un disparó en la cabeza me perdonarías~? -Alzó su voz hacia el contrario antes de que se perdiera por completo. Sonrió para si un momento, quizás el otro le estaba subestimando demasiado, eso, o tal ves si se preocupaba un montón por los suyos. No pudo evitar reír suave y una vez hubo puesto sus ojos en frente para comenzar sus movimientos sintió la presión asquerosa de un cañón directamente en su cabeza, había bajado la guardia, ya se reprocharía luego.

- Maldición... -susurró chasqueando suave la lengua- Esta bien, me tienen, me rindo~ -mencionó elevando las manos al mismo tiempo que tiraba su arma a un lado-

- ¡¡No te muevas si no quieres que te disparemos, perro yakuza!!

- Esto está mal, seguro el otro conseguirá más victorias... -susurraba mirando hacia la pantalla de humo, escuchando los alaridos y el filo de las navajas cortar lo que se le ponían en frente, ni siquiera escuchaba lo que el policía le decía. Volvió a sentir la presión en su nuca y entrecerró sus ojos, frunciendo un poco el ceño. Era molesto que lo volviera a hacer- ¿Sabes? No tengo tiempo para estos juegos. -tras mencionar aquello dio medio giro a su cadera lanzando una patada a la mano que sostenía el arma sin dar tiempo para lanzar la segunda para golpear al policía en el cuello y dejarlo inconsciente. Tronó su cuello y luego los dedos de las manos antes de lanzarse a los otros sujetos.

Se podría decir que era una total desventaja si poníamos la calidad de arma de fuego contra patadas y puñetazos, pero no por nada había entrenado toda su maldita vida. Corrió directo hacia dos sujetos que le apuntaban, dio un salto ocupando el escudo de uno de ellos para darse impulso y caer a sus espaldas, golpeándoles sin piedad alguna, no iba a perder el tiempo, no era su estilo. Mientras le rodearan todo sería más sencillo, bien podía distraerse brevemente para recibir un golpe, pero el sonido de las balas salir de los cañones no eran difíciles de esquivar, sobre todo cuando tenía a más de los polis atrás que recibieran esos balazos por él. No tardó mucho en darse cuenta que ya balazos no se escuchaban ¿Acaso se habían dado cuenta que solo servía para lastimarse entre ellos? Ladeó un momento la cabeza tras visualizar a un sujeto acercarse para golpearlo con una porra, eso era excelente, ya tenían la ventaja. Sin mucho esfuerzo le lanzó una patada en la cara y luego con un movimiento rápido y discreto lo arrojó contra los otros que se encontraban cerca. Su forma de pelear parecería anticuada, pero atacar directo a los puntos vitales le daba el tiempo suficiente para atacar a más personas antes de que si quiera el primer afectado pudiera abrir sus ojos.

Tras eternos minutos, y viendo como el humo comenzaba a disiparse, al igual que el número de policías que se habían atrevido a entrar al lugar dio un pequeño respiro, limpiándose con el dorso la sangre en la comisura de sus labios donde hacía unos momentos había recibido un golpe directo.

Dio un vistazo rápido alrededor, terminando por nockear y derribar a algunos de los que todavía se encontraban dentro, le llamó la atención del ruido que también se estaba escuchando afuera, tal parecía que no eran los únicos en divertirse en aquel lado. Corrió hacia afuera tras no ver a nada parecido a un cadáver con peculiar cabellera. Cuando estuvo a punto de salir pisó un cadáver con una horrible corte en medio de su cuerpo- Oh pobre de ti~ -mencionó ironizando, notando que llevaba un par de armas buenas. Se agachó y las recogió sin escrúpulos siquiera de que estuvieran embetunadas de sangre- No te servirán en donde estás ahora así que...~

Pasó por encima del cadáver saliendo a la intemperie, no era nada diferente a lo que se había vivido dentro, solo claro, la potente lluvia que caía. Buscó rápidamente con la mirada para ubicar a sus pares bajo la lluvia, tirándose el molesto cabello húmedo a un lado. En ocasiones como esa, odiaba llevar el cabello más largo de lo correspondido. Pudo reconocer al moreno justo cuando un grupo se disponía a atacarle por la espalda. Con ambas armas en las manos se dispuso a disparar, los tiros necesarios ni más ni menos, haciendo que los cuerpos se azotaran sobre el húmedo suelo- Lo siento, me entretuve demasiado~ -mencionó mientras avanzaba y se deshacía de los que se le atravesaban con disparos y golpes. Se dio cuenta de los capturados que llevaban e hizo un leve gesto de desacuerdo, viendo y contando a los que quedaban en pie- Veo que te has entretenido, Ryu~ Me gusta como se ven los golpes en tu rostro. –mencionó una vez lo vio de perfil, mofándose un poco de la situación.

No estaría en sus planes hacer que se llevasen a sus hombres, mucho menos si dentro de ellos se encontraba un topo, sería él mismo quien le castigaría por atreverse siquiera en tratar de matarlo y apuñalarle por la espalda. Afiló la mirada entrecerrando sus ojos- ¿Algún plan además de liquidar a estos sujetos, “compañero”~? –No era propio de él utilizar ese tipo de palabras, pero debía admitir que encajaba perfectamente dentro del ambiente en que se veían ahora mismo.
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Sáb Nov 24, 2012 5:45 pm

Gritó el nombre del moreno simultáneamente asestaba a uno de aquellos policías un tajo que lo mató al instante. No le gustaba nada la situación. En el interior de la base las cosas le habían ido bien. Se habían aprovechado del humo tirado por los propios policías, que desconocían las dimensiones de la sala, y no se habían esperado que estuvieran más preparados para la pelea que ellos. Ahora, fuera de la base, aquello era totalmente diferente. Los policías seguían disparando a
sus chicos, y a unos cuantos ya los habían echado mano.


Estaban en desventaja por mucho que no quisiera admitirlo. Ryu no era de los que se rendía, pero no era lo mismo arriesgar su propia vida que la del resto. En verdad le importaban su compañeros, se sentía responsable cuando algo les pasaba pese a no parecerlo. Se le notaba mas encerrado en sus cavilaciones, mas enfadado y molesto con el mundo. No era de hielo... Alguien que no le conociera lo vería completamente normal, pero sus mas cercanos no.

Había bajado el arma un instante tras asestar aquel tajo cuando unos disparos cercanos restallaron tras él, poniéndose alertar y en tensión al instante, viendo al girarse como unos hombres caían al suelo inertes. De los muertos, a unos metros
tras él, pasó la vista hacia aquel pistolero. Un brillo en sus ojos y una leve y media sonrisa de alivio brotó de sus labios. Quien hubiera dicho que se alegraría de verle…


De no haber sido por él, de haberse quedado unos segundos mas con la guardia baja lo hubieran capturado y hasta seguramente matado al resistirse. Para ellos no eran más que unos criminales, unos seres sin principios y por tanto basura que limpiar de las calles…

-Tsk –chasqueó divertido la lengua ante su comentario. –Si tanto te gusta luego te hago un par de ellas para que pruebes –le contestó, acercándose a él en mitad de aquel caos, escupiendo a un lado algo de sangre.

Ryu se encontraba cubierto de sangre, y gran parte de ella no era suya. Respiraba un tanto agitado, subiendo y bajando su pecho bajo aquella gruesa chamarra que llevaba. La lluvia calaba su ropa y su cuerpo, haciéndole sentir su cuerpo más
pesado, pero para nada era más lento el peliverde. No por como se entrenaba.


-Nos retiramos –dijo mirando a su alrededor. Sus chicos no aguantarían mucho. Algunos habían sido apresados, y otros pocos… había dos tirados en el suelo, los veía claramente ahí tendidos, siendo ignorados por todos, amigos y enemigos. –Nos
largamos todos de aquí, díselo a todos. Que se dispersen…
–le ordenó a Sai, enfundando sus armas a la vez que se giraba y echaba a andar, pasando por su lado.


Se reagruparían, se plantearían lo sucedido y atacarían. No iban a demostrarles a esos uniformados que eran unos descerebrados. Seguir atacando significaría la derrota definitiva, mientras que huir ahora solo significaría que la “guerra” continuaría. Y con mayor venganza por su parte.


Sus muchachos no tardaron el comenzar a huir de la zona, desapareciendo tan rápido como una pequeña plaga de ratoncillos en busca de los recovecos en los que poder esconderse. Ryu perdió entre el laberinto de callejuelas, solitarias, viejas y abandonadas que rodeaban su base ya inservible. Los policías se habían satisfecho con el arresto de cinco de sus chicos, así como del asesinato de otros dos de ellos. Una vez vieron que los restantes desaparecían, ordenaron detenerse, dejándoles escapar, mandándoles así a los supervivientes ayudar a los heridos y recoger a sus compañeros caídos, y más precisamente, a los que había en el interior de la base. Aquello parecía un infierno con tanto cadáver en tan poco espacio….


Ryu caminaba por entre las calles, bajo la lluvia de aquel torrencial día de mierda. Sus heridas seguían sangrando pese a limpiarle la lluvia éstas, restregándole aun mas la sangre por su piel y ropa.

-¿Por qué me sigues? –preguntó neutral, parándose en seco al ser consciente de que alguien le seguía desde hace
un rato.

Spoiler:
Off; siento haber tardado. Ultimamente tengo la semana muy apretada con los trabajos es pruebas para nota. u.u


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Mensaje por Sai el Lun Nov 26, 2012 10:32 am

-No gracias, me gustan como se ven en ti~ En mí... -ladeó un poco el rostro- se perderían con las puntas de mi cabello~ -alzó sus hombros sonriendo ladino, notando como estaba cubierto de sangre, dándose el tiempo recién de ver que él andabas por las mismas y con mayor destaque por culpa de la camisa blanca que había decidido ocupar ese día. Maldita camisa, ahora no serviría ni para trapero.

Suspiró pesado, examinando bien al rededor no era lo que esperaba tras esto, de hecho nada de ese día era lo que se esperaba, empezando por la mala información y terminando por como se encontraban ahora, semi rodeados.

Ya se mentalizaba, solo esperaba la orden fría del otro para dar el primer paso y lanzarse a por esos policías y acabar de una buena vez con todo. Era obvio que no se esperaba esa respuesta, y en cuanto el peliverde habló frenó sus impulsos de lanzarse y dirigió su completa atención al otro mostrando por breves segundos una expresión de sorpresa frunciendo su ceño en desacuerdo, para luego ser rápidamente remplazada por una mirada fría, volviendo la vista al frente donde podía notar la clara desventaja que tenían.

-¡Maldición! -exclamó apretando su diestra con fuerza moviéndose en dirección contraria al otro. Odiaba cuando tenían que retirarse de esa manera, pero cuando la desventaja era más que evidente, y los malditos polis no hacían más que reforzarse no había otra salida que esa. Lanzó un disparo al aire y luego uno cerca de los suyos, indicándole con la cabeza que se retiraran una vez el otro le devolvía la mirada. Se detuvo un momento mirando alrededor, aún descontento con la situación. Acabando con las balas de las pistolas que llevaba encima antes de retirarse del lugar, de la forma ágil con la que se destacaban sus movimientos, desapareciendo tras los pequeños callejones.

Miró alrededor, preparado de cualquier tipo de redada por si se les había ocurrido bloquear todo el perímetro, al no ver nada de movimiento se detuvo apoyándose en una pared, viendo como la lluvia se colaba entre las oxidadas calaminas. Ahora, después de esto, solo quedaba volver a reunirse y organizar una venganza, matara dos de los suyos, capturas a otros cuantos, además de averiguar quien de ellos era el topo, en verdad quedaba un trabajo bien largo, pero no difícil. Nada podía negar que ese día había sido un día de mierda. Había comenzado a deshacer las vendas que tenía en los brazos dejando a la vista lar marcas que tenía en las manos y nos pequeños sangrados que se le habían formado, cuando a la distancia, identificó a quien debía de compartir título.

Le siguió un par de cuadras, sin mucho cuidado de ser atrapado, después de todo si dejaban alguna especie de mancha, la lluvia se encargaría de limpiar aquello. Había ocupado las mismas vendas enrojecidas para atarse una especie de cola de caballo en el cabello cuando fue sorprendido por el otro.

-Solo quería saber cuanto más tardarías en tumbarte. -respondió de forma lúdica, mientras avanzaba hacia el contrario con una sonrisa con sorna observando las heridas- Habrá que hacer una limpieza grande, ¿Sabes? -mencionó de repente, sin siquiera intentar cambiar el tono de su voz divirtiéndose al ver como las gotas resbalaban por la piel-Pero antes, debes tratarte eso, aun que a mi gusto, preferiría verte así todo el tiempo~ -Refiriéndose a los golpes. Comenzó a caminar haciendo un gesto con la mano para que el otro le siguiera.

Debían charlar, para largo, pero en la calle era algo difícil, con todo lo que había pasado hace un momento atrás, era mejor refugiarse en algún sitio.

Spoiler:
No te preocupes, se entiende perfectamente. Estoy pasando por lo mismo xDU Estrés de fin de año >_>' ¡Ánimos! ^^
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Dom Dic 02, 2012 2:50 pm

Tras la pregunta Ryu se giró de medio lado, observando a su compañero, con su ojos sano, acercársele con aquella sonrisa de sorna tan distintivo en él. No sabia que pasaba por esa cabecita morena del contrario, pero el no estaba de tan buen humor tras haber tenido que retirar a sus muchachos de aquella guerrilla sin saber si había hecho bien o mal. La imagen de dos de sus chavales tendidos en el suelo, inertes, medio hundidos sus rostros en charcos de agua, barro y sangre le hacían cargar con sus muertes. A fin de cuenta, él era quien les había dado la orden de atacar, él era su líder y no les había podido ni ayudar. Ni a ellos ni a los que habían apresado.

No hizo más que clavar su ojo sano en él, sin responder a su comentario de limpiar su rostro, pero no hizo lo mismo con su siguiente comentario, encontrándose inexpresivo y con una carga invisible entre sus hombros. Una carga psicológica que se notaba en su aspecto serio y su actitud “sumisa”. –Menudo tío raro… - dijo algo desganado, mas para si mismo que para el contrario, quien empezó a andar hacia una ruinosa y viaja boca de metro.

Ryu le siguió sin rechistar, caminando a su lado un paso por detrás. Descendieron un trecho de escaleras de piedra y remates metálicos nada mas entrar en la boca de metro, cubriendose de la incesante y molesta lluvia, empezando a oscurecerse el lugar según bajaban. De pronto, no hubo mas escalones.

-Si tienes pensado que me hostie para verme peor aun vas a conseguirlo… –se quejó en un tono molesto, intentando ver algo a su alrededor. Por ver, ni veía al moreno hasta que la luz se hizo de pronto. Estaban en una vieja parada de metro. Ryu observó el lugar con el ceño fruncido. –Bonito para tener una charla… -comentó con cierta brusca ironía, adentrándose hasta acabar al borde de donde comenzaban las vías, teniendo su rostro y cuerpo calado por agua y sangre.

El lugar era un largo túnel, decorado hasta el último detalle. Se veía a primera vista que era de los antiguos metros de la ciudad, solo había que compararlo con uno actual. Pequeño, simple, frío y aburrido. No era mal lugar… y seguro que con suerte seguía estando conectado el túnel a los túneles actuales.

Off;Siento el retraso y que sea tan cortito u.u (:P)

Imagen del Lugar
Spoiler:


Última edición por Ryunosuke Takumi el Vie Dic 28, 2012 4:22 am, editado 1 vez


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Mensaje por Sai el Jue Dic 27, 2012 12:35 am

Mientras esperaba respuestas, veía de reojo cada expresión del contrario y al no recibir nada a lo que parecía a una respuesta habitual del peliverde pudo percatarse. No llevaban demasiado tiempo compartiendo ni trabajando hombro con hombro, pero de algo que se sabía Saitou era el reconocer los comportamientos de cada ser que se ponía en frente, con eso podía adoptar la personalidad que mejor le fuese.

Eran temas pesados los que se venían, sobre todo por el futuro reto que era inevitable, su descuido les iba a costar, de hecho ya habían pagado una parte con la baja que habían tenido. Miraba por sobre el hombro al contrario cada que podía, este tema no podía solucionarse si el otro decidía de un momento a otro dejar de seguirle e irse por su cuenta. Afortunadamente no fue así, y aunque internamente Sai estaba agradecido de que el otro no chistara, al mismo tiempo sentía que si no quitaba esa cara de gorila deprimido lo iba a hostiar ahí mismo.

Tras escucharle al menos ese deje molesto, no pudo evitar sonreír, y agradecía que estuviesen a oscuras.

-¿De verdad serías tan descuidado como para hacerte caer? -respondió en un tono burlón, al tiempo que llegaban al pequeño refugio que había destinado. Estiró sus brazos al momento de estar ya en un lugar con luz, haciendo que algunas heridas volvieran a sangrar por el estiramiento. Dejó que el otro se moviera a diestra y siniestra en aquel desolado lugar, demorando un poco antes de caminar hasta quedar frente al otro.

-¿Sabes? -comenzó a hablar, cambiando su tono y expresiones a una más seria- Si compartimos el mismo título, no deberías de echarte todo sobre tus hombros. Tus errores son los míos y los míos son tuyos. Espero que no se te olvide eso. -pronunció viéndole directo a los ojos antes de pasar por su lado golpeando levemente el hombro del contrario y dirigirse a sentarse en el borde de la estación- Me aseguraré de que las familias de los muchachos caídos reciban nuestro apoyo, y sus coronas respectivas... -pronunció apoyando ambas manos en el piso- Después de todo, esto es como una gran familia...-

Quizás no estaba utilizando las palabras indicadas en ese momento, ya que habitualmente molestaba con ser una familia, pero algo había que destacar de la yakuza japonesa y era que en momentos de crisis y luto siempre estaban apoyándose. Tampoco era que tuviera una solución clara, pero en pensar todo lo que habían pasado aquel día era difícil de procesar y encajar todo en orden.

-Ahora... -continuó después de la pequeña pausa que se había tomado- El problema aquí es el soplón que se infiltro en nuestra base. No perdonaré al imbécil que tuvo el descaro de vernos las caras... -apretó con fuerza su diestra esbozando una sonrisa afilada- Espero estés de acuerdo conmigo en matar a ese hijo de puta.

Si había algo que odiaba más eran las traiciones, y de solo pensar en tener aquel descuido como para haber sido incluso hasta vigilados... Frunció el ceño buscando en el bolsillo de su pantalón los típicos caramelos que llevaba.

Spoiler:
Siento la demora! > < Sé que te dije entre antes de ayer y ayer but... lo siento! Dx! Por cierto, me encantó el subterráneo ~
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Vie Dic 28, 2012 5:25 am

Se quedó mirando a la vías del tren, que por lo polvorientas que estaban, llevaban años sin ser usadas. El sitio en sí tenia pinta de no haber sido usado desde hacia años. Era un sitio más que decente, no era un hotelazo, pero tampoco era una pocilga húmeda y asquerosa llena de basura. Estaba bastante decente para estar abandonado. Era seco pero frío, silencioso, discreto y espacioso hasta el momento de meter a mas de diez personas, así como estratégico si aquellos túneles no estaban tapiados en algún momento.

Con su ojo sano, con la mirada rasgada y cansada, no dejaba de mirar aquellas vías como si éstas fueran aquellos dos de sus muchachos muertos, pero la voz de Sai lo sacó de aquella visión, virando el rostro hacia el moreno, quien se mostraba serio, algo extraño en él. Para nada le quedaba bien esa expresión en su careto… Ryu lo escuchó, pues tenía razón a pesar de que, por su forma de decir aquello, pareciera que ambos estaban casados. ¿En serio tomaría el papel de “madre” el peliverde? Ryu acabó por chasquear la lengua algo mas animado, notando aquel golpecito amistoso en su hombro. –Tsk, no se me olvidará –Si, no cargaría con toda la culpa, con todas las cagadas y errores que pudiera cometer.

En ciertos momentos entendía por qué le habían asignado un compañero, pues Sai no era más que eso, un compañero. No era un simple miembro de su banda ni era alguien que debiera controlarlo. Era SU compañero, y como buen compañero, no lo abandonaba.

-Los dos muchachos que… -no le dio tiempo a terminar de decir nada cuando el moreno le interrumpió asegurándole que recibirían su apoyo y sus coronas fúnebres. –Bien, es lo menos que podemos hacer ahora por ellos. –Sus muchachos eran voluntarios, chicos que, metidos desde jóvenes en bandas, a esa edad, no conocían más que esa vida. Ganaban dinero con el que ayudar en sus casas a salir de apuros, y aunque inconsciente de ello, sabían a lo que se enfrentaban, sabían a lo que se exponían. –La verdad que si…

Ryu no se había sentido perteneciente a una familia hasta que aquella banda de yakuzas, mas concretamente el jefe de aquella banda para la cual ahora servia, lo acogió como a uno mas cuando apenas era un mocoso que no superaba los diez años. Ahora tenía su propia familia…

Volvió a poner la atención en el contrario, mirando hacia abajo pues éste se había sentado al borde de la estación, a su lado. Un lobuna sonrisa esbozó en sus labios ante lo último dicho por Sai. –Por una vez estamos más que de acuerdo. Ese cabrón se ha burlado de todos nosotros, y por cada uno de nosotros lamentará haberlo hecho –aseguró, llevando su mano zurda a las empuñaduras de sus espadas de forma inconsciente e instintiva. –Mis “chicas” lo reducirán a pedazos –Su “chicas”, sus inseparables katanas. Pocas mujeres habia en su vida a parte de "estas tres" y alguna suelta por ahí.

El peliverde, cunado se prometía algo y se le metía entre ceja y ceja, lo cumplía. Sería yakuza, pero de palabra. Literalmente.

Dicho aquello, se sentó junto al moreno, pasándose el antebrazo por su frente, manchándose la manga de su chaqueta de sangre aguada. Seguía teniendo la cara que daba “gusto” verle. No tenía mucho, pero sus heridas sangraban bastante, aunque, no sabría decir cuanta era suya de verdad y cuanta de la pasma.

-Me duele el ojo… -se quejó de aquel que gran parte de las veces mantenía cerrado, mostrando por completo la cicatriz vertical que la surcaba. De todo lo que le podía doler por los porrazos recibidos y el ejercicio realizado, únicamente le dolía el ojo. Era raro incluso en eso…


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Mensaje por Sai el Sáb Dic 29, 2012 10:13 pm

Si se detenía a pensar un momento en lo que llevaba de vida en ese mundo, las cosas siempre habían sido de esa manera, apoyo mutuo entre los camaradas. Incluso debía admitir, aunque muy en contra estaba de pronunciarlo alguna vez en su vida, que hasta su padre tenía esa ética de ayudar a los caídos. Frunció sus labios con recelo al pensar en eso tras detenerse un momento y volvió la vista hacia el peliverde que al fin volvía a tomar la personalidad de siempre. Compartió aquella sonrisa, respondiendo con una mirada juguetona.

-Has que tus chicas se sientan orgullosas. -mencionó subiendo la mirada al contrario, más bien a las manos que instintivamente se posaban sobre aquellas armas. Detuvo su mirada un momento antes de negar suave con la cabeza, satisfecho. Podía ver que la determinación del otro había vuelto.

Regresó su mirada hacia el frente sintiendo como el otro se sentaba a su lado, si se trataba de determinación, él también podía demostrar aquello. Quizás era de esas personas que no era igual con todo el mundo, pero algo nunca cambiaba, y era el deseo de ganar y sacar adelante lo que declaraba suyo. Antes, cuando era un crío cometió varios errores, incluso los más tontos, y no hacerse cargo de ellos, pero ahora, después de varios sucesos vividos, incluido lo de ese día tenía más que claro lo que debía hacer, más cuando tenía un compañero, eso le daba el doble de inspiración.

Volvió la mirada hacia el otro cuando le dirigió la palabra, buscando instintivamente el ojo malo del contrario terminando por declinar la búsqueda de aquellos caramelos. Esta vez, no tuvo el disimulo y chasqueó la lengua.

-Aah, además de que las malditas cosas se quedaron en el bolsillo de la chaqueta... -pronunció algo fastidiado impulsándose un poco y acercarse para examinar el ojo del contrario, tomándole de la barbilla para mantenerlo fijo- Estás... -entrecerró su mirada un momento, mirando la sangre seca y aguada del rostro del otro, incluso algunos hematomas podía identificar sin tener que forzar demasiado la vista, pero ahí estaba el otro, quejándose de su ojo- Pfft... -no pudo evitar reírse en la cara del otro tras examinarle con detenimiento- ¿Acaso eres un tonto? -pronunció apretándole las mejillas, dibujando una sonrisa- Menudo tío raro... deberías de usar un parche o algo, seguro así tiras más pintas de pirata con esa cicatriz... -Se acercó un poco más al tiempo que apretaba con algo más de fuerza sus mejillas- Enserio, seguro tienes todo el cuerpo cubierto con hematomas y te quejas por una cicatriz... -negó suave alzando sus hombros ligeramente- ¿Que tan rudo te intentas ver, mama?

Debía de admitir que el peliverde tenía algo muy a su favor, y era aquel lado positivo, que a veces decaía, pero no dejaba de lado. Como en esta situación, poniéndole más atención a una pequeñez que al resto. Sólo suspiró suave, manteniéndose en aquella posición.
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Dom Dic 30, 2012 12:32 pm

No se resistió a que le tomara de la barbilla de aquella manera, aunque si que se esperaba cualquier burrada del él. Al fin de cuentas, estaba con Sai. Mucho no podía cambiar de un momento a otros, y menos aun podía estarse serio más de lo requerido. Si en esta ocasión había sido una de las pocas veces que le había visto así, sereno hasta que “trajo al Ryu de siempre a la superficie.”

El peliverde, con su único ojo, miraba el cercano rostro del contrario, que lo miraba con los ojos entrecerrados pese a la cercanía. Sí, por algún motivo presentía que pronto diría alguna de sus tonterías y volverían a estar nuevamente como siempre; como el perro y el gato. Ryu estuvo más que acertado en su presentimiento, pues el moreno no aguantó más y se rió en su cara, arrugando el entrecejo el peliverde, quien rápido, se llevo las manos a las muñecas de Sai al cogerle éste de las mejillas.

Intentó quitarle las manos de sus mejillas, pero tironeaba de ellas forzándole a hacer tontas sonrisas. Se había agarrado bien a ellas el cabrón, así que Ryu se limitó a impedir que siguiera tirando aunque en vano.

-¿Eres imbecil? No pienso ponerme ningún parche, y suéltame, me haces daño…! –le decía con su actitud molesta e irritada de siempre. Si, había logrado traer al autentico Ryu aquel moreno, su compañero. Sai se le acercó más y, al aferrar sus mejillas con más fuerza como castigo seguramente por “ladrarle”, a Ryu se le empezó a notar la venita a un lado de su ensangrentada frente, además de seguir con su ceño fruncido. Sin embargo, el tono de Sai se suavizó, y al oírle hablar, su mirada, su ceño y aquella venita que se le empezaba a hinchar, se relajaron. ¿Acaso Sai estaba preocupado por él?

-Los hematomas se borraran con el tiempo, la cicatriz no. Seguirá a ahí muestra de mis peleas –respondió sin dejar de mirarlo a los ojos con aquel sano, sin importarle que le tuviera aun agarrado de las mejillas. Por un instante el ambiente resultó agradable, podría decirse que hasta mágico por muy cursi que sonara. Pero claro, solo fue por un instante, ya que el contrario la cagó como de costumbre. El peliverde, ante aquella pregunta soltó las manos del moreno y lo cogió de cada lado de su
rostro y atrajo éste la poca distancia que faltaba hasta el suyo. Sí, lo besó.

No comprendía por qué lo hizo, pues resultó ser como un impulso, algo que hizo sin pensar apenas, aunque tampoco es que le dedicara mucho tiempo el espadachín a eso de pensar… Simplemente lo hizo y punto, manteniendo sus labios contra los del moreno al sostener el rostro del menor entre sus manos.

-Deja de llamarme “mama”, o lo próximo que haga te dejará bien claro quien es la mujer aquí... –le dijo en voz baja apenas se separó unos centímetros de sus labios, mirándole a los ojos, sonriendo de forma lobuna. Más de una vez habían tenido aquella “conversación”, y mas de una vez se había insinuado cosas como las que ahora le había dicho el peliverde, pero ahora, éste, en su mirada y por las circunstancias, se le veía más que capaz y decidido a demostrarle de una vez quien montaba a quien…


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Mensaje por Sai el Dom Dic 30, 2012 10:39 pm

Si, sin duda el otro ya había vuelto a sus cabales, y eso podía notarlos en las expresiones cabreadas que ponía tras las carcajadas que el mismo había soltado. Lo hacía para fastidiar al otro, pero era cierto que le parecía algo irracional que se preocupara por algo como eso. Sintió que le tomaba de las muñecas pero no hizo absolutamente nada para retraerse y solo pudo ejercer algo más de presión.

- ¿Que dices? Tengo a un mono en casa que ocupa de esas cosas, seguro la próxima vez que lo vaya a visitar puedo robarle un par de ellos... -insistió mientras se divertía sonriéndole de forma sugerente ante la idea de usar esas cosas.

No es que fuese fanático de aquellos accesorios, pero tener a alguien cercano con una cicatriz similar al del peliverde lo influenciaba un poco. Detuvo su miraba en aquella cicatriz mientras el otro se excusaba en respuesta. Era sencillo ver a personas con marcas de ese estilo en sus rostros y resto del cuerpo pero sencillamente una marca en ojo hacía la diferencia. La voz del otro había resultado de cierta forma más controlada, pero lo que realmente hizo que saliera de sus ligeros pensamientos fue el sentir presión en sus labios.

Bien, no iba a negar que quizás no era la respuesta que quería del contrario, pero ya que el peliverde había dado el primer paso no podía rechazar aquella oferta. Le observó un momento divertido al ver la ya acabada distancia por sus labios y luego cerró sus ojos, correspondiendo aquel beso impulsivo con la mayor de las gracias. Al tiempo en que jugaba con los labios del contrario, sus manos que hace un momento se encontraban en las mejillas del contrario bajaron de forma cautelosa, una de ellas apoyándose en el torso del mayor, mientras que la otra se hacía del cierre de la chaqueta, bajándolo sin escrúpulos hasta dejar expuesta la playera manchada del contrario.

Tras separarse y escuchar las palabras del contrario no puedo evitar sonreír, en respuesta aquella sonrisa que había visto ya muchas veces antes en sus peleas triviales, o maritales, como gustaba bromear Saitô.

-¿De verdad? -respondió relamiéndose suavemente los labios mientras se impulsaba- Hemos tenido tantas veces esta discusión~ -mencionó deforma despreocupada al tiempo en que ejercía presión en el torso contrario para tirarlo contra el piso, moviéndose a gatas hasta el contrario- ¿Acaso no te cansas? -susurró sobre los labios del otro, lamiéndolos antes de besarle nuevamente y poder colar una de sus manos por debajo de la playera del mayor acariciando sutil antes de cambiar la dirección de su mano hacia el entrepierna contrario.

Había dado su primer movimiento, y es que la mirada retadora del peliverde había captado la completa atención de Sai. Si había llegado la hora de captar de esa manera quien montaba a quien, iba a seguir sin importar el resultado final.

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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Lun Dic 31, 2012 6:55 am

Ryu no soltó aquel rostro del contrario, introduciendo su lengua en su boca en un húmedo, impulsivo y fogoso beso cuando éste se entregó. Nunca se hubiera imaginado que esos labios del contrario fuera tan carnosos, tan sabrosos... ¿Sería por esos caramelos que no dejaba de comer? ¡Que más daba eso ahora! Ryu aprovechó de lo lindo, quedándose corto en la inspección de aquella boca. Cuando se separó, quedándose con ganas de mas, el espadachín se percató por fin de que sus mejillas estaban libres, habiendo soltado él el rostro de Sai al terminar el beso, mirándolo a los ojos y aquellos labios mientras le decía aquello, percatándose también de que le había abierto la cremallera de la chamarra. Vaya si se había quedado con ganas de más. De mucho mas…

La presión de aquella mano sobre su torso hizo que acabara tendido sobre el suelo. Podía haberse opuesto a dejarse arrastrar, pero la forma en que Sai se relamía los labios, hablaba con despreocupación y se movía sobre él como un felino, lo engatusó sobremanera. Tanto que su sangre empezaba hervir en su cuerpo, centrándose en un punto en concreto poco a poco. ¿Cómo no había visto antes esta faceta de Sai antes?

-Para nada –respondió y sonrió tonta y pervertidamente de medio lado por los jueguecitos del moreno. –Pero hoy se terminará la discusión… –llegó a decir susurrante antes de ser sus labios sellados por los ajenos, llevando sus manos el peliverde a las caderas del moreno, quien también aprovechó para ocupar sus manos y, al igual que el mayor, descender hacia su objetivo.

Ryu tomó aquel trasero con ambas manos y lo manoseo previamente a conciencia, agarrándolo con fuerza cuando el menor llegó a su entrepierna, cortando el beso por parte del peliverde. La mirada que le profesó al moreno resultó lobuna y hambrienta, maliciosamente juguetona. Una sonrisilla acompañaba a al perfección a ésta anterior. –Esto no se va a quedar en tablas Sai, así que no te esfuerces más y asume tu papel de mujer –comentó con sorna y apretó aquel trasero alzado del menor. –Venga, te dejaré arriba para que no te acomplejes demasiado… –no tardó en añadir tras aquel apretón en sus nalgas, despegando su nuca del suelo para alcanzar el rostro ajeno, dando un mordisquito calenturiento a aquella puntiaguda barbilla.

El espadachín estaba excitado, solo había que mirar aquel brillo salvaje y lujurioso, y que decir de si ya se le tocaba el paquete…


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Mensaje por Sai el Miér Ene 02, 2013 12:34 am

Nunca lo hubiese sospechado antes, que aquellos labios que por lo general se pasaban todo el día chistando y gritoneando de un lado a otro pudieran ser tan irresistibles. Sabía que el peliverde se guardaba sus cosas, algo tenía que tener bueno además de pelear bien con las espadas y justo ahora, mientras sentía los labios contrarios contra los suyos, comenzaba a darse la idea de qué era y lo que le esperaba a ambos.

La sonrisa socarrona y el tono pervertido que salía de los labios del mayor le causaba gracia, y al mismo tiempo servía como fuente de excitación. La respuesta dada por el contrario le gustó. Al fin se verían en esa situación de descargue por todas esas veces donde sólo jugaban a saber quién mandaba a quién, y ahora, después de un tiempo, no iban a tener excusas de retractarse. Jugó un poco más con la lengua del mayor, lamiendo cada extensión de su boca, disfrutando de la disparatada boca que gustaba de enfadar la mayor parte del tiempo, mordisqueando sus labios. Las caricias dadas en su trasero también le gustaban, sentir las enormes manos apretando a diestra y siniestra no estaban del todo mal.

-Je... -musitó suave una vez que el otro cortó el beso de forma inesperada. Había captado completamente la mirada que Ryu le entregaba, y como respuesta al tono desafiante y al nuevo agarrón que recibía, dejó escapar un evidente gemido, algo forzado, pero sin quitar la típica sonrisa que brindaba- Claro, lo que digas~ -respondió moviéndose de forma sugerente encima del contrario, disfrutando aquel mordisco y cercanía- Pero antes dime... -susurró de forma traviesa, agachándose un poco más para que sus labios dieran directo a la oreja del mayor, encargándose de que su mano palpara bien el entrepierna del otro- ¿Acaso eres un niño...? -murmuró acompañado de una risilla mofándose ante la visible y tanteable excitación del contrario- Te excitas demasiado rápido. -agregó mordiendo el lóbulo de la oreja morena.

No podía evitarlo, simplemente estaba en él, incluso en momentos como aquellos. Pronto sus manos se encontraban sobre los pantalones del mayor, desabrochándolos con agilidad e inmiscuyendo una de sus manos por debajo de la ropa interior, acariciando y masajeando sin mayor escrúpulo, después de todo, estaban en confianza, o eso era lo que se decía Sai mientras sentía al contrario, por que vaya que lo sentía.

-Vamos Ryu... -siguió con su tono susurrante sobre el oído del contrario, tomando con su mano libre la del mayor y llevándola hacia el entrepierna propio- Después de todo, este es un juego de a dos ¿No? -mencionó casi arrastrando sus palabras, apretando sus labios en la oreja del contrario- Excítame. -terminó por decir, de forma sensual sobre la piel morena del contrario, separándose un poco para mirarle a los ojos.
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Mensaje por Ryunosuke Takumi el Vie Ene 04, 2013 10:55 am

uién hubiera dicho que acabaría de verdad alguna vez con el contrario así... Muchas habían sido las veces que habían discutido aquel mismo tema, y muchas habían sido las veces que Ryu acababa irritado por la equivocada idea del menor, por verse a sí mismo con un delantal y ser tomado por aquel moreno. Nunca habían zanjado aquello, siempre mandando a la mierda el peliverde a aquel chico que ahora, ahora mismo, estaba sobre él como cual felino sobre su presa. Sin embargo, el cazador no iba a ser él menor, ni de palo, sino el espadachín.

-¿Uhg? –se le escapó ante lo que quería saber el menor, agachándosele, acercando aquellos labios a su oído. Era sensible en aquella zona, tanto que el aliento del menor al preguntarle lo siguiente, al notar como sus palabras se colaban en su oído, se le volvió la carne de gallina por las piernas, sintiendo un leve y disimulado escalofrío marchar por todo el cuerpo. Ante aquella mofa del menor, su sonrisa lobuna no se borró, volviendo a posar su cabeza sobre el duro y frío suelo, alejándose de aquellos dientes que jugueteaban con su lóbulo. –Será por la de veces que he soñado que te violaba. Por eso mi “amigo” se encuentra impaciente –respondió, y el moreno no tardó en acercársele al oído de nuevo y a tomar posesión de su “amigo”, de masajearlo. Ryu se hubiera dejado masturbar únicamente, pero el menor era de los exigentes, llevándole una de sus manos a su entrepierna, la cual presionó el peliverde sobre aquella ropa.

Menudo con el “gatito” bocazas…

-En principio si, aunque enseguida puede volverse de uno. Quien sabe…. –le respondió malicioso, enarcando inconscientemente la ceja de su ojo sano ante aquella petición. ¿O era una orden? Dios, lo decía con esa voz tan sensual y de zorra barata que ni lograba adivinarlo. –Menudo bala pérdida que eres, Sai. No se dónde escondías esta faceta tuya –comentó con maliciosa sorna, usando gran parte de su peso en fuerza para, brusco, rodar a un lado y acabar con el menor bajo él. La situación había cambiado, y aquel “gatito” sucumbiría por el lobo, quien palpaba la entrepierna del moreno por sobre su pantalón.

-Seguro que quieres que te excite estando cubierto de sangre…? –le preguntó con una voz susurrante, depredadora y excitante. Su rostro sobre el del moreno, con menos de un palmo de distancia entre ambos en vertical. –Eres todo un pervertido… -no tardó en añadir una vez comenzó a desatar los primero botones de aquella camisa y, mientras seguía palpando su entrepierna, se agachó sobre el contrario, lamiendo y acariciando con sus labios su clavícula y pecho según los iba destapando.

-Estos no están así solo por el frío –dijo animado, divertido por aquellos pezones duros, erectos, rosáceos y rugosos. Dicho eso, dio una lasciva lamida a uno de estos, mirando cual cazador el rostro el moreno. Su mano terminó de abrir aquella camisa…


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