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Emotivo Reencuentro (Privado)

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Mensaje por Invitado el Lun Abr 30, 2012 10:40 am

El joven de cabellos rosados no podía recordar una ocasión en la que hubiese llorado tanto ¿Había sido real? ¿De verdad había estado descargando su tristeza hasta entrado el mediodía?... De todas formas, no podría afirmar a que hora se había levantado, siquiera cuando Zack se había marchado de la habitación, así que no valía demasiado el evaluar el tiempo real ¿Estaba sumido en una terrible pesadilla? ¿No podía serlo? Si tan sólo pudiese ser así, si nada de eso hubiese ocurrido… Justo cuando todo parecía ir mejor, luego del secuestro y la batalla campal con Fujimoto, todo se había ido nuevamente al diablo. Era como una especie de maldición, una cruz con la que cargaba. Siempre que las cosas parecían mejorar, algo siempre sucedía para dejar las cosas peor que al principio. Tsuya había llegado a su límite aquella mañana. Había sido demasiado para él.

Cuando recuperó algo de aplomo, pasadas las horas, se sintió sumamente avergonzado ¡Zack le había visto en ese estado deplorable! Se abrazó a si mismo al imaginar que clase de idea se llevó el otro de él, pero de inmediato se reprimió a si mismo, recordando su ira y decepción. No tenía por que importarle: Le había hecho pasar un momento horrible, y no era la primera vez que sucedía, siquiera ¿Por qué tendría, entonces, que importarle alguien así? Sólo le había ocasionado problemas el involucrarse con él, y ya no… Ya no deseaba más conflictos. No quería estar involucrado en situaciones estresantes, o sentir esa confianza con alguien, y luego ser traicionado por la espalda. Tenía, más que nunca, miedo de confiar en los demás. Se convenció que era mejor olvidarlo lo más pronto posible, e ignorar esos sentimientos de apego en su interior. Lo evitaría en el colegio, y si llegaba a buscarle, huiría de él. Era mejor terminar de una vez con eso y dejar de albergar ilusiones sin sentido.

Estaba totalmente convencido de su decisión cuando se levantó de su cama para ir a asearse un poco, pero la visión de una pequeña mancha de sangre en el suelo tiro completamente al diablo todo eso. Esa sangre… No podía ser suya. Se había vendado su única herida sangrante ayer, por lo que no podía ser de él…

Eso era de Zack. Estaba herido. Él lo había herido, cuando pelearon en la cama.

Habían pasado dos semanas enteras desde que Zack y Tsuya se habían encontrado en el bar.

Sin importar cuanto trato de olvidarse y justificarse, lo cierto era que saber que había lastimado a Zack le hacia sentir miserable. No había deseado hacerlo, pero nada quitaba que si lo había hecho. Además, le había golpeado sin atenerse a explicaciones, y ni siquiera le había permitido una verdadera defensa. En ese momento, ambos estaban en una situación difícil para el raciocinio: Él estaba aterrado y sorprendido, y por su parte, Zack estaba excitado y sorprendido. Con el correr de los días, el joven comenzó a arrepentirse de su apresurada decisión, sintiendo que había cometido un error al juzgarlo de esa manera. Más cuando había cometido sus errores, y había traicionado la confianza entre ellos al no decirle la verdad en su momento. La verdad era que… El mayor no había entendido su reacción, por que no le entendía completamente.

Y se descubrió deseando justo eso: que Zack le entendiera. No importaba si no quería nada con él luego de eso, si llegaba a comprender por que reaccionó de esa manera, Tsuya ya sería feliz.

En el Dokusei los de tercero eran un grupo muy poderoso. Tenían la piscina sólo para ellos, y eran desafiados nada más que por los de cuarto, aunque no sucedía mucho. Ir y preguntar por uno de ellos, en la posición de Tsuya, era buscarse problemas y encontrarlos a la vuelta de la esquina. Y aunque el menor no era cobarde, no deseaba avivar a nadie de su encuentro con Zack, lo cual sucedería inevitablemente si expresaba que deseaba verlo. Por ende, sólo le quedaba una opción viable para poder encontrarse con él, a solas, y sin que a nadie se le ocurriese pasar por allí mientras se veían.

Tsuya le escribió a Zack una carta de amor.

Compró el papel más cursi y femenino, pero aun barato, que encontró. Una vez lo tuvo, hurto un lápiz rosado del salón de juegos del orfanato, y escribió en él un texto que le dio nauseas de sólo redactarlo. Cuando terminó, se sintió bastante satisfecho con su trabajo: era una típica carta de amor, una que cualquier chica podría haber escrito para la persona que le gustaba. Un poderoso sonrojo vino a sus mejillas al pensar que escribir eso lo convertía en la “colegiala enamorada” de la relación, pero trato de apartar ese pensamiento al convencerse de que era la única manera de lograr citar a Zack sin que nadie sospechase. Era el mejor método, o el más seguro al menos. Y si no llegaba a ir, trataría otra cosa.

A la mañana siguiente, Tsuya deslizó la carta en el casillero de los zapatos de Zack, como cualquier jovencita haría en estos casos. Lo hizo con mucho cuidado para que nadie se diese cuenta, y se fue ni bien el sobre rosado con corazones rojos estuvo bien metido. Lo vería seguramente a la hora de la salida, tal y como lo había planeado. La carta aclaraba, entre las cursiladas, que “Namide” esperaba a su enamorado en el auditorio, un lugar bastante privado en la escuela, reservado para alguna que otra golpiza violenta, pero no muy frecuentado.


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Mensaje por Zack Fleischer el Lun Abr 30, 2012 2:38 pm

Las cosas tampoco habían sido lo que se dice fáciles para Zack. Nunca en toda su vida se había sentido así de inquieto, así de mal… así de culpable. Tsuya no había sido el primer chico en rechazarle, ni mucho menos, pero nunca antes nadie lo había hecho con tanta vehemencia. Zack se había sentido en aquel pequeño cuarto como si fuese el peor de los violadores. Y sabía que nadie, empezando por Tsuya, lo habría comprendido si hubiera tratado de explicar que no tenía malas intenciones cuando hizo lo que hizo. El pelirrosa era tan atractivo, tan jodidamente atrayente para él que no había podido sentir la tentación de ir más allá. Se había basado en las miradas, gestos y besos que a lo largo de la noche se habían dado para llegar a la conclusión de que Tsuya también lo deseaba tanto como Zack a él. Y se había equivocado. Seguramente los besos de camino al orfanato no habían sido más que una forma de escapar de toda aquella tensión; un mero gesto sin más significado, vacío e insulso… ¿Cuántos besos había dado él así? Desde luego infinitamente más que con sentimiento. Y entonces, ¿por qué le jodía tanto saber que Tsuya lo había rechazado? ¡Su razón le dictaba que no tenía sentido! Lo único que debía hacer era olvidar aquel gran malentendido, pasar página: pasar de Tsuya.

Pero no podía. No podía porque no podía olvidar sus lágrimas.

Las lágrimas de Tsuya, tan dolorosamente puras, le recordaban a las de su hermana Claire. Cuando Zack veía un llanto así quedaba totalmente desarmado, sin saber qué hacer para detenerlo pero incapaz de quedarse simplemente mirándolo. Y el pelirrosa había conseguido justo eso: dejarlo indefenso, expuesto ante sus propio egoísmo y perversiones. No porque quisiera follar tenía que hacerlo, eso era algo que no parecía entrarle en la cabeza. No porque me atraiga un chico tiene que ocurrir lo contrario. No porque me inviten a dormir en su cama todo tiene que acabar en sexo… No porque me besen quiere decir que hay algún tipo de interés…

Los días iban pasando y el estado emocional de Zack parecía una montaña rusa. Había días que culpaba de todo a Tsuya y su estúpida estrechez de miras y mojigatería, y otros en los que la culpa era solo suya por ser un cabrón egoísta y caprichoso. Lo mismo se quedaba horas enteras sentado mirando la nada que se metía en una y mil peleas. Incluso había acabado enredándose con aquel niño-perro (cuyo mordisco aun quemaba en su piel o, mejor dicho, en su ahora ausente piel) solo para sacarse de la cabeza todo aquello de la manera más primitiva del mundo: con sexo salvaje y sin compromiso. Pero a la larga nada de eso conseguía que se le pasara ese incómodo sentimiento de culpa. Al final hasta Claire lo notó y, preocupada por su hermano, quiso saber lo que pasaba. Zack no hablaba de sus sentimientos con nadie… pero Claire no era “nadie”: era la persona que más quería en el mundo. Y, a pesar de sus diez años, era bastante más sensata que él.

-Me he peleado con una chica que me gustaba.- acabó por confesarle, camuflando la verdad para hacerla apta a los inocentes oídos de su hermanita.- Se metió en problemas por mi culpa y, aunque la salvé en esa ocasión, luego me comporté como un idiota y la hice llorar. Ahora debe de odiarme.

-Pero, ¿ella te ha dicho que te odia?- inquirió ella, su mirada demasiado astuta para una niña de su edad.

-No, no me lo ha dicho… Pero tampoco hace falta, yo lo sé perfectamente. Y no puedo sacármela de la maldita cabeza.- admitió luchando por no golpear lo primero que encontrara para descargar algo de su frustración.- Me gustaría olvidarla y punto pero lo intento y no funciona.

-Deberías hablar con ella, Zackie, no hay otra forma de arreglar el asunto.

-Pero no tengo nada que decirle…

-“Perdón” es una buena forma de empezar.- replicó únicamente ella, y sonrió angelicalmente. No hacía falta decir más: Claire lo había dejado bastante claro.

Ahora estaba convencido de que, para bien o para mal, solo podría olvidar a Tsuya después de hablar con él. Pero, ¿cómo hacerlo sin asustar de nuevo al chico? Seguro que echaba a correr nada más verlo… ¿Cómo podía ponerse en contacto con él? ¿Debía ir al orfanato a verle? ¿O eso sería un gran error? ¿Qué era lo más adecuado? ¡Zack no tenía las respuestas! Se le daba increíblemente mal tratar de ponerse en la piel de otra persona…

Y entre que lo decidía apareció la carta. Al principio Zack la miró caer al suelo tras sacar sus zapatos sin entender qué era. Cuando la recogió quedó aún más sorprendido: ¿una carta de amor? ¿En el Dokusei? ¿Para él? No tenía claro cuál de las tres preguntas era más surrealista. No obstante abrió la misiva y la leyó con calma, flipando casi literalmente en colores ante aquella confesión de amor que parecía recién salida de un manga shoujo tirando a cutre. ¿Cómo una chica que escribía en papel rosa de corazones podía atreverse a entrar en un lugar como el Dokusei para dejarle una confesión romántica al tipo que pretendía ser el Rey de las Bestias? Normalmente no se habría molestado en acudir (le sabía fatal rechazar mujeres, pero sus gustos personales le impedían si quiera darles una oportunidad) pero esa misteriosa muchacha había despertado su curiosidad.

Así que allí estaba después de clase: ante las puertas del auditorio, oteando el lugar en busca de su “enamorada”. ¿Qué tipo de chica sería?

Spoiler:
Magnífico post, amore, casi me emociono ;____; Has plasmado los sentimientos de Tsuya de una manera que me ha puesto la piel de gallina. Me quito el sombrero *_* Lo malo es que ahora odio a Zack *patea a su pj por herir así a Tsuyita-chwan* Escoria inmunda ¬¬#


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Mensaje por Invitado el Mar Mayo 01, 2012 8:23 pm

Tsuya simplemente se quedo con la boca abierta cuando vio a Zack en las puertas del auditorio, tal y donde lo había citado ¿Era eso una especie de broma cósmica? O… ¿Era el mismísimo destino en acción? Trato de no continuar pensando por ese carril determinado, o los colores rojizos terminarían adheridos permanentemente a sus mejillas. En cierto sentido, el menor estaba aterrado y sorprendido, en su creencia de que el mayor jamás aceptaría ir a una cita tan cursi y ridícula. Y contra todos los pronósticos, había aparecido justo allí, frente a sus ojos. Ese chico si que era una caja de sorpresas.

En ese momento, Tsuya estaba oculto entre los matorrales descuidados que crecían en una esquina de la parte exterior del auditorio. En su momento, debía de haber sido un adorable rincón de flores, con el árbol de sakuras bien cuidado, pero ahora las hiedras habían tomado el lugar, y los arbustos treparon al tronco, haciendo un espacio tupido y difícil de ver. Desde allí, podía vigilar los movimientos de Zack sin ser visto, así como también asegurarse que estaban completamente solos. Hacerlo no sólo era algo necesario para asegurar intimidad en su encuentro… También era una buena manera de darle un minuto o dos más a Tsuya para reunir su valor y salir de una vez del arbusto. Era realmente tonto de su parte ¡Él había organizado todo! ¡Se suponía que debía estar más que ansioso de hablar! Y aunque lo estaba sinceramente, el menor no podía evitar sentir también nervios y temor. No estaba preparado…

Tal vez, en cierto sentido, había esperado que su primer intento fallara desde el principio, y darse así una semana más para estar listo. Ahora que había funcionado y no había marcha atrás, no podía dejarlo pasar. Era… Era el destino. Todo estaba en su sitio: Ni un fisgón revoloteando por allí, el lugar tranquilo y perfecto para hablar, Zack; como lo más importante de todo allí. Al sólo verlo de nuevo, su corazón había dado uno de los saltos más violentos que recordaba, y entre sus nervios sufría de esa aceleración repentina. No podía dejar de mirarlo, de apreciarlo a la distancia como si en verdad fuera una colegiala enamorada. Y tal vez, sólo por ese momento, se permitió serlo. No podía ser tan cobarde ahora, cuando cualquier niña de su edad hubiese ido corriendo luego de mandar una carta de amor. Él no podía ser menos.

¡Pero le daba tanta vergüenza…!

Pasados unos meros minutos, y ante el peligro inminente que Zack decidiese irse de una vez, Tsuya tomó por fin acción. Con cuidado de no producir un alboroto, se movió lentamente para salir de las hidras y demás plantas del arbusto. Le llevó un momento, pero no parecía el mayor se hubiese dado cuenta de su presencia aun. Sin tener un plan bien trazado, el menor comenzó a caminar en dirección al otro, en un ritmo normal, pero silencioso. Temía que fuera a irse de inmediato lo viera, por lo que quería llegar cerca suyo antes de eso, a una distancia razonable. Él era mucho más pequeño que Zack, así que no podría impedirle que se fuera, pero deseaba al menos tener una oportunidad de oponer resistencia.

Estaba a su espalda, a unos palmos de distancia nada más. Se detuvo, mirando la enorme espalda del otro, y su aspecto de “chico malo” que no era una simple fachada en su caso. Sabía ahora que mezclarse con Zack no era realmente seguro para él, una persona tranquila y que evitaba los problemas mayores, involucrándose en peleas pequeñas nada más. Meterse con alguien así era realmente peligroso…

- V-Viniste, Zack…-le habló, con tal que notara su presencia de una vez. Acababa de tirar la última oportunidad de olvidarse de todo de forma fácil.

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Mensaje por Zack Fleischer el Miér Mayo 02, 2012 4:41 am

Zack consultó la hora en su móvil, un viejo Nokia de pantalla en blanco y negro y sin si quiera politonos pero que aún funcionaba perfectamente (era lo más complejo electrónicamente que podía manejar). Ya era la hora pero allí no había nadie. Siguió esperando, pero los minutos pasaban y él empezaba a pensar que todo aquello a lo mejor había sido una broma de alguno de sus compañeros de clase. Bien pensando era mucho más lógico que la idea de que le hubiera escrito aquella carta una chica… Pero como fuera así iba a tener todo un nuevo muestrario de dientes para su colección: se los arrancaría uno a uno mientras se cagaba en todos sus muertos. ¡Nadie se reía de Zack Fleischer!

Aquella idea fue calando en la mente del peliazul hasta que casi se la creyó del todo. Ahora tenía cara de enfado y pisoteaba rítmicamente el suelo con obvia frustración. Volvió a mirar el móvil: pasaban diez minutos. Cinco más y se largaba de allí. Se cruzó de brazos y oteó los alrededores en busca de alguien, quién fuera. Hasta prefería que aparecieran sus compañeros a reírse de él que seguir allí de plantón como un idiota.

Fue todo esto lo que impulsó que se volviera bruscamente y con una cara que daba hasta miedo cuando escuchó pasos a su espalda. Ya tenía los insultos en la punta de la lengua, pero se los tuvo que tragar todos al ver frente a sí a Tsuya. Su gesto cambió a uno de total sorpresa: ¿qué diablos hacía allí el pelirrosa?

-¿La carta la has escrito tú?- preguntó con tono de incredulidad, alzando el sobre rosado, que fue levemente zarandeado por el viento. Zack alzó una ceja escépticamente mientras trataba de comprender qué estaba sucediendo. La idea de que los sentimientos que plasmaba esa carta eran verdaderos llegó y pasó por su mente en tan solo un instante, descartándose de inmediato.- ¿Qué clase de broma es ésta? ¿Tratas de burlarte de mí o qué?

Había cierto toque innato de amenaza en su voz, pero Zack no lo hacía a posta. Era incapaz de concebir que todo aquello había sido un plan del pelirrosa para poder a solas con él; porque, en primer lugar, hasta donde él sabía Tsuya no quería volver a dirigirle la palabra en la vida.

Con todo, se sintió un poco nervioso de tener de nuevo al chico tan cerca. Estaba tan guapo como siempre, como si el sufrimiento interior que lo consumía lo hiciera aún más hermoso potenciando su imagen de fragilidad. Y de hecho era así. Pero ahora Zack sabía que estaba mucho más guapo cuando sonreía… lástima que no fuera a volver a ver ese gesto.


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Mensaje por Invitado el Miér Mayo 02, 2012 5:08 pm

El encuentro esperado no empezó como Tsuya lo había planeado. Aunque esperaba sorpresa por parte de Zack, jamás se imaginó que el otro podría estar furioso, tal y como lo veía ahora ¿Sería todo un enorme error, que venía ahora a arruinar todo? Se sintió un verdadero tonto por haber ideado ese método tan cobarde, en vez de poner su verdadero nombre. Al menos, el mayor no estaría ahora dudando en si era una enorme broma o no. Era un verdadero y absoluto idiota. ¿Por qué tenía que salir todo de esa manera, justo cuando parecía que el panorama se aclaraba un poco?

-¡N-N-No…! ¡N-Nada de eso…! No… N-No es una broma –trató de explicarse de inmediato, haciendo un gesto nervioso con sus manos- Yo jamás trataría de burlarme de ti…- Temía que Zack se marchara de inmediato, creyéndose parte de una broma malintencionada. No podía permitirlo ¡Si se iba ahora, no volverían a hablar nunca! O eso sentía en el fondo de su corazón asustado, convencido que era su única oportunidad. Había logrado traerlo a un lugar íntimo y privado. No tenía más medios para repetir la hazaña, y temía de verdad que, por creerse engañado, Zack no aceptara ninguna otra proposición de verse. Sería lo lógico, más considerando que lo hecho aquella mañana, dos semanas atrás.

-… Fue la única manera que se me ocurrió –confesó al fin, sonrojado de la vergüenza y los nervios- Pensé que si ponía mi nombre, tu… T-T-Tu no vendrías. Y… y por eso tuve que escribir esa carta con otro nombre, y engañarte para hacerte venir. L-L-Lo siento mucho. –murmuró con pesar, haciendo una pequeña pausa para recuperar el aire. Debía de decir algo más, antes que Zack pudiese tomar la decisión de irse.

-Sólo quería… H-H-H-Hablar contigo otra vez. –admitió con suavidad, aunque decirlo hizo que sus nervios empeoraran aun más- … Y no sabía que más hacer, siempre estas con tus amigos y… N-N-No podía simplemente acercarme, tenía miedo. -Tenía tanto miedo ¿Y si Zack realmente daba la vuelta y le decía un simple “No me interesa”? O podría ser peor, y recibir insultos de su parte, los cuales sabía que merecía. Había miles de cosas que deseaba decirle al mayor, pero no sabía si tendría esa gracia, más en vista de todo lo sucedido. Tenía todo el derecho de estar enojado con él.

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Mensaje por Zack Fleischer el Jue Mayo 03, 2012 2:55 pm

El menor reaccionó con miedo a su gesto iracundo, apresurándose a tartamudear excusas. Zack no entendía nada de nada. ¿Si no era una broma, qué era entonces? No se le ocurría razón alguna por la que Tsuya quisiera volver a hablar con él. Espera… ¿y si quería seguir reprochándole lo que hizo? Quizás ahora que estaba tranquilo, sin estar dominado por el llanto, se veía con fuerzas de gritarle reproches e insultos al peliazul. Sí, seguramente sería aquello… y Zack se descubrió a sí mismo preparándose para afrontar todo aquello con entereza. Era raro, él nunca se dejaba vapulear por alguien por mucho que ese alguien tuviera la razón. De hecho Zack nunca admitía sus errores, ni se disculpaba… “Pero con Tsuya lo he hecho, y no una sola vez”. Demasiadas concesiones para una sola persona.

Pero todos estos extraños pensamientos se volatilizaron ante la confesión de Tsuya. La cara del alemán debió de mostrar su sorpresa e incredulidad. ¿Qué todo aquello no era más que una forma de atraer a Zack para poder hablar a solas? En sus lamentos y disculpas quedaba demasiado claro que no tenía intención de echarle nada en cara. ¡Pero si hasta se había sonrojado! El pelirrosa se atascaba con las palabras y parecía desear que la tierra se lo tragara, pero aún así se mantuvo firme y siguió hablando y hablando… Y Zack no podía más que escucharle en silencio con rostro inexpresivo. No porque le resultara indiferente, sino porque trataba de procesar (a su ritmo) toda aquella información.

-Tienes razón: no habría venido.- dijo con tono neutro, más rápidamente añadió.- No habría venido porque no me habría creído que tú escribieras esa carta. Más que eso: me cuesta creer, incluso cuando me lo estás diciendo, que quieres volver a hablar conmigo o verme si quiera.- sentía ganas de acariciar la cabeza de Tsuya y revolverle los cabellos en un intento de relajarle, pero se contuvo por miedo a asustarlo de nuevo.- Yo… Bueno, yo me comporté como un idiota el otro día y me aproveché de ti… es decir… esto…- desvió la mirada incómodo y se rascó la nuca en un gesto nervioso. Ahora que había empezado a hablar se daba cuenta de que no sabía ni por donde empezar. ¡No había tenido tiempo para pensar cómo le explicaría a Tsuya lo ocurrido! Se sentía como si estuviera andando por la cuerda floja y sin red de seguridad.- S-si hay algo que quieras decir simplemente dilo…

Sí, mejor que empezara él. Mientras Zack trataría de controlar su taquicardia.

-Pero...- añadió de repente, aún sin mirarlo a la cara.-... sé que no tienes razones para creerme pero no tienes que tenerme miedo. No te haré nada, ¿de acuerdo?

"¡¡Aaaaaargh!! ¡¿Por qué diablos sueno tan patético?!"


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Mensaje por Invitado el Jue Mayo 03, 2012 8:35 pm

Se mordió el labio, preocupado por su frase ¿Eso significaba que de verdad se iría de allí? Bien acababa de afirmar que no hubiese venido de saber que era Tsuya quien había enviado la carta. Podía entenderlo en el fondo, pero no quitaba la punzada de dolor que aquello le generaba. Eso simplemente le causaba malestar, y se sintió más culpable de traer al mayor hasta aquí a base de engaños. Jugueteó con sus dedos y le cedió la palabra al otro, esperando paciente por la resolución de Zack. Bajo alguna especie de milagro, su interlocutor había decidido quedarse a oír lo que necesitaba decirle. Se dio un momento para tomar aire, e intento reunir todo su valor. Había llegado la hora, tenía la oportunidad a su alcance, y si la dejaba pasar... Quien sabe si volvería a tenerla ¿Siquiera Zack le importaría si se diera la vuelta y corriera, como deseaba hacer en una parte? Pensaría que era un cobarde y nada mas.

-Lo que paso... N-No fue bueno -comenzó por donde le salió. Claro que no había ido allí a abalar todo lo que Zack había hecho, ya que en parte, tenía razón y hasta el otro podía verlo. Había sido un calenton, una locura del momento. Tsuya no estaba nada feliz con eso, y aun estaba algo sensible por eso, pero también... Había ido a dejar todo claro, y a admitir sus propios errores- Yo... E-En ese momento no pensaba racionalmente y... F-Fui injusto contigo, Zack. No te di ni siquiera el beneficio de la duda. S-Salte y me importó sólo lo que yo sentía...No pensé en ti... E-Eso... L-Lo siento.

-Zack... Todo... T-Todo fue mi culpa en el fondo.-tomó aire, y dijo todo de una vez, antes que se arrepintiera de traer su historia a la conversación- Yo... N-No me di cuenta que no sabes tanto de mi, que recién nos conocemos ¡Ni siquiera sabes mi pasado...! E-Esa noche... Me negué a decirtelo, esquive tu pregunta, por que temía... Me daba miedo pensar como me mirarías si te lo decía -admitió, avergonzado, pero prosiguió rápidamente- Si lo hubiese hecho... H-Habría sido diferente, por que sé que... S-Sé que tú jamás hubieses hecho algo así de saber el daño que me haría. Yo... R-Realmente creo que tu no me habrías dañado a propósito... Que en el fondo... S-S-Sólo pensaste que pasaríamos un buen rato ¿No? -Y estaba convencido de eso. Creía de verdad que el mayor no le haría sufrir, no le haría daño de manera intencionada. Seguía viendo ese corazón amable en el Rey de las Bestias.

-Pero hoy... V-Voy a corregir ese error- afirmó de pronto, decidido- H-Hoy, si quieres escucharme, voy a ... V-Voy a contarte mi historia. Sólo te pido que no me interrumpas por que... E-Es muy difícil para mi hacerlo, y si me detengo... No seré capaz de continuar.-le pidió con suavidad, a la espera. Tsuya simplemente le miró a los ojos, sin poder hacer más de momento. Había soltado la bomba, y debía ver si a Zack le importaba un poco ver la explosión.

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Mensaje por Zack Fleischer el Sáb Mayo 05, 2012 1:06 pm

Le entraron ganas de reír de resignación ante la forma tan suave en la que el menor describió el abuso en su cuarto por parte de Zack. Eran esos gestos tan inocentes, tan bondadosos, los que definían a Tsuya y lo hacían tan especial. Parecía que el chico en lugar de odiarle para siempre (que hubiese sido lo más fácil y comprensible) estaba dispuesto a hablar de ello una vez que los ánimos se habían enfriado. “Aaaah” suspiró mentalmente “no puedo creer que él sea más valiente que yo: al final he dado pie a que sea Tsuya el que me busque”. Y encima se echaba la culpa de lo ocurrido cuando, y esta vez sin lugar a dudas, toda la culpa era del alemán. La reacción del pelirrosa había sido la normal, y quiso decirle que no tenía que disculparse… pero Tsuya se había arrancado a hablar y eso en él era raro, por lo que era mejor dejarlo desahogarse.

Escuchó atentamente, tratando de seguirle el ritmo a los pensamientos del menor y lográndolo solo a medias. ¿Qué tenía su pasado que ver con la forma en la que había reaccionado? ¿Las lágrimas del chico no se debían solo al descaro de Zack? ¿Había algo más que había actuado como catalizador? Quería saberlo, realmente quería saberlo… Asintió levemente cuando mostró ese convencimiento de que Zack no le habría hecho daño a posta, porque era cierto, pero ¿cómo podía saberlo Tsuya? El peliazul estaba seguro de que no había hecho nada por ganarse su confianza, sino más bien todo lo contrario… No pensaba que al haberlo salvado de Fujimoto y los suyos esa noche podía haber logrado entrar en el corazón de aquel muchacho que ahora temblaba frente a él, luchando por sobreponerse a sus temores y vergüenzas.

Ambos se miraron durante unos segundos a los ojos, completamente en silencio. Desde lejos llegaban los ecos de conversaciones y movimientos de otros estudiantes, pero no les estaban prestando atención. Finalmente Zack alargó la mano y tomó de la muñeca a Tsuya con la seriedad pintada en el rostro.

-Te escucharé. Quiero oírlo todo, quiero saber más de ti… Quiero entenderte. Vamos, buscaremos un lugar más íntimo.- sin más empezó a andar hacia la puerta del auditorio arrastrando al chico tras de sí. Abrió la puerta y comprobó que estaba vacío (y desastroso). No quería que nadie los oyera ni se metiera por medio, así que aquella era la mejor opción. Entró y volvió a cerrar la puerta tras Tsuya. El lugar estaba vacío por lo que sus pasos provocaban eco. Vio unas sillas apiladas en un rincón y se acercó hacia allí.- Aquí podremos hablar tranquilos sin que nos molesten.- añadió mientras colocaba un par de sillas, una frente a la otra. Se sentó en la suya y soltó la muñeca del menor, dejando que sus dedos resbalaran en una caricia suave, rozando los del otro… para después separarse. Zack le sonrió un tanto, como para darle fuerzas.- No te interrumpiré, te lo prometo. Y aun a riesgo de parecer prepotente… no creo que nada de lo que me cuentes cambie la imagen que tengo de ti. Sin tu pasado, sea el que sea, el Tsuya que tengo frente a mí no existiría.

Esa cursilada tenía que haberla sacado de alguna película o anime o algo. ¿Por qué estar con ese chico lo ponía tan… tierno?


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Mensaje por Invitado el Lun Mayo 07, 2012 12:19 pm

Y finalmente, luego de tantas cosas pasadas, de elaborar ese plan y mandar la carta llena de corazones, todo había llegado a su culminación, a su punto de perfección. Tsuya había logrado convencer a Zack de escucharle... Y ahora debía de aceptar las consecuencias de sus actos. Ya nada lo liberaría del peso de tener que confesar la horrible verdad que trataba ignorar siempre que podía. Decirle voluntariamente... Era muy duro para el menor, pero debía hacerlo, si deseaba tener alguna esperanza de arreglar su relación con el mayor. Estaba sacrificando su pasado por tratar de construir algo en su presente. No se arrepentía de su decisión, pero no dejaba de ser difícil.

Asintió con suavidad a las palabras del otro, y le siguió con docilidad, sin oponer ninguna resistencia. Era mejor que estuviesen seguros de la privacidad, ya que de verdad Tsuya no quería que era información se filtrara en el colegio. Las burlas para con él no tendrían final si eso llegaba a suceder... Dejo la elección del lugar en manos de Zack, y conforme con el resultado se acomodo en las butacas que habían encontrado. Miró un momento en derruido ambiente, por el abuso y descontrol del grupo de estudiantes rebeldes de los que ellos eran parte.- Este lugar esta bien, Zack -le confirmó con suavidad, y le miró un momento cuando sintió el cómodo agarre de su mano debilitarse. Se mordió el labio y, en un acto impulsivo, volvió a sostener la mano del mayor entre las suyas.

Le dio una pequeña sonrisa avergonzada, como pidiéndole perdón por eso. Tomó aire, y asintió una vez más, aunque dudara bastante de las palabras de Zack ¿Cómo iba a verle igual luego de tal información...? Simplemente, le era imposible de creer... Pero Tsuya no podía concentrarse en esa idea ahora, ya que sino, perdería el impulso de decirlo de una vez, de sacarlo de su sistema. Si lo pensaba más no podría decir ni una palabra...

-Yo...Y-Yo no nací huerfano, por decirlo de una manera -Lo estaba haciendo, había comenzado. Dio un respiró, y trato de no mirarlo directamente- Mi infancia... La pase en la casa de mi madre. Yo... F-F-Fui un error de ella, y mi padre jamás me reconoció. Cuando nací... F-F-Fui una desgracia para todos -Apretó un momento sus manos, y se hizo un silencio. Sin previo aviso, Tsuya retomó- Desde siempre debí de obedecer y servir. Era menos que los criados de la casa. La familia de mi madre era muy rica y poderosa, por lo que yo era una vergüenza, un heredero irreconocido y con un padre común.

-La que peor me trataba... Era mi abuela. Ella era la que más me odiaba, y volcaba sus frustraciones en mi. Usaba una fusta... Y por mucho tiempo me llamo "Dobutsu" (Animal)... R-Realmente llegue a creer que ese era mi nombre, todos me decían así...-Confesó, especialmente avergonzado de lo idiota que había sido en ese tiempo. Era un niño muy ingenuo-Pero lo peor... Fue cuando comencé a crecer. De pequeño sólo tenía que cumplir las ordenes y nada más, limpiaba y trabajaba sin problemas. Pero luego... L-L-Luego... -Se mordió el labio, y su voz se quebró por un momento- Llego... L-L-L-Llego mi tío a la casa... Él... No vivía con nosotros al principio -aclaró, sólo para agregar- Y yo... Yo le guste. Yo era un niño de once años cuando... C-C-C-Cuando trato de abusar de mi. -Y no pudo decir más, no en ese momento. El final de la historia era corto, y además, su frase dejaba algo claro: No había sido abusado. Lo habían intentado, pero no había llegado a lograrlo.

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default Re: Emotivo Reencuentro (Privado)

Mensaje por Zack Fleischer el Lun Mayo 07, 2012 2:15 pm

Dejó que Tsuya tomara su mano y la sostuviera; si aquello le aportaba algún consuelo o facilidad para hablar, Zack estaba más que satisfecho. Mientras el pelirrosa parecía tomar fuerzas para empezar su historia, el mayor se dio cuenta de lo pequeñas que eran esas manos en comparación con la suya. Eran finas y delicadas, casi como las de una chica, y no rasposas y marcadas por las venas… Y aunque fuera una idiotez este pequeño hecho le hizo darse cuenta de lo diferentes que eran ambos. Tsuya parecía en esos momentos como si llevara a la espalda el peso del mundo entero y fuera a derrumbarse en cualquier momento. ¿Y él? ¿Cómo debía verse a los ojos del chico? Seguramente como un gigante idiota capaz de soltar frases rimbombantes y prepotentes por su bocaza, un tipo torpe que solo pensaba con la parte inferior de su cuerpo… No se equivocaría demasiado.

Conforme Tsuya comenzó a hablar, Zack se dio cuenta de que sus inquietudes (el hecho de que había hablando antes de tiempo) se hacían realidad. Casi sin respirar ni moverse escuchó todo el relato. La voz del chico era tan temblorosa como siempre pero ahora tenía un nuevo tinte de tristeza, fruto de los dolorosos recuerdos… Unos recuerdos que iban más allá de todo lo que Zack pudiera haber esperado. Su mano se aferró con fuerza a las del menor inconscientemente, como si así pudiera evitar que esos malditos recuerdos pudieran arrastrar a Tsuya lejos, muy lejos, fuera de su alcance…

“Dobutsu”. ¿Cómo podía nadie llamar algo así a un niño pequeño? ¿Cómo podían llamar así a alguien con el corazón tierno y bondadoso de aquel muchacho? ¡¿Dónde diablos estaba el animal allí?! Zack apretó los dientes para contener la rabia. ¡Malditos adultos, malditos todos ellos! ¿Dónde mierda estaban esos padres cariñosos de las películas? ¿Por qué unos podían tener tanto y otros tan poco? El propio Zack tenía terribles problemas y complejos por la falta de amor de sus padres, pero al menos él tuvo una infancia feliz antes del nacimiento de Claire. Y, aún después, su pequeña hermana había sido más que suficiente para compensar el dolor de los objetivos no cumplidos y las esperanzas vacías de sus padres. Pero, ¿y Tsuya? ¿Qué había tenido él? Nada. Nada más que rechazo y abusos.

Y luego todos les culpaban de ser unos delincuentes juveniles. ¿Quién tenía la culpa? ¡Bastante bien había salido Tsuya para lo que había vivido! Era incomprensible… totalmente incomprensible. ¿Cómo podía mostrar esa dulzura con un pasado así? “Yo… yo habría matado a ese hombre” pensó con furia “lo habría matado y quemado después la casa. ¡Al infierno con todos ellos!”.

Su reacción fue impredecible hasta para sí mismo. En cuanto la voz, casi llanto, del chico se extinguió se lanzó de rodillas al suelo y liberó su mano para poder abrazar a Tsuya con todas sus fuerzas. Zack era tan alto que incluso de rodillas su rostro quedaba a la altura del de Tsuya. Lo estrechó con tanta fuerza que pensó que quizás le estaría haciendo daño, pero no conocía otra forma de transmitirle su compasión y su apoyo. Era tan torpe con las palabras… ¿qué debía decir en una situación así? No le parecía adecuado un “lo siento mucho” o “qué lástima”. No, ese tipo de palabras lo ofenderían a él mismo. Aquello era lo mejor que podía hacer: demostrarle que estaba allí para él.

- No eres ningún dobustu.- le susurró, apenas capaz de contener la emoción de su voz.- No lo eres y no estás solo, Tsu-chan. No estás solo...- se separó un instante para tomarlo de las mejillas y obligarlo así a mirarle a los ojos. Azul contra dorado.-... Yo voy a estar contigo.

Ahora podía entender la reacción del chico en su habitación. Sin saberlo Zack había despertado a los viejos fantasmas del muchacho, causándole un daño que esperaba no fuera irreparable. Se sentía increíblemente culpable pero era consciente de que todo había sido un malentendido. Y no volvería a caer en algo así.


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Mensaje por Invitado el Miér Mayo 09, 2012 7:58 pm

Se hizo un largo e incomodo silencio cuando por fin Tsuya sintió que había terminado de hablar. No era la historia completa, ya que faltaba el como había sido rescatado de casualidad, pero imaginaba que era parte no era importante ahora. Lo verdaderamente central había sido dejarle clara a Zack la razón de su exagerada reacción de la otra mañana. Esperaba que al menos, ahora, todo cobrara algo de sentido para el mayor. Había tocado con su acción, sin saber, una yaga aun sangrante dentro del menor, que no parecía tener cura inmediata. Simplemente, no estaba nada listo para sentir placer carnal con otro, por el miedo a mostrarse vulnerable y expuesto.

Y justo cuando iba a decir algo más al respecto, alguna otra justificación o palabra entrecortada, Zack le quito el aliento, tanto literal como figurativamente. En un instante, el mayor se había incorporado con una rapidez sorprendente. Se asustó un poco, sin saber que esperar, pero como siempre, el joven de cabellos azules logró tomarlo totalmente por sorpresa. Antes de saber que había sucedido, los enormes brazos fuertes del otro estaban envolviendo su cuerpo fino, como si desearan cubrirlo del mundo entero… Y no había algo que Tsuya quisiera más. Deseaba escaparse de todo eso que le hacía daño, que no pudiese alcanzarle, y Zack… Le daba esa sensación, la de protección y contención. No sabía por que le sucedía eso con él, pero tampoco deseaba preguntarse demasiado. Sólo deseaba disfrutar de aquello negado hacía tanto tiempo.

-Z-Z-Zack…-tuvo que morderse el labio para no llorar como un niño con sus palabras, temblando como una pobre hoja con el viento de otoño. Aun con todo el tiempo transcurrido, el dolor que sentía al revivir esos recuerdos hacía mella en él. Tal vez fuera una sensación que nunca podría quitarse, la de desasosiego y dolor al pensar en su niñez. No le importaba si el abrazo le apretaba y sus costillas se quejaban, era la nota amarga del dulce sentimiento que tenía por el mayor. Estaba tan feliz y aliviado que pudiese entender, aun con todo lo pasado, su reacción. Le... Le gustaba Zack, y por eso había llegado a ese punto, de contarle algo que no había compartido con nadie antes.

Le miró a los ojos, con las pupilas brillantes por el esfuerzo de contener las lágrimas. Creyó que no volvería a llorar, ya que había estado practicando al espejo para ese momento, pero la situación había terminado por superarlo- ¿Hablas… H-Hablas en serio, Zack…? No… N-N-No tienes que obligarte por algo así, lo que me paso… Es algo que paso, y no sabías nada de ello… D-D-Digo, no quiero que te sientas presionado por escuchar algo como esto y entonces… -Y había empezado a decir ya sus tonterías típicas, relacionadas con su complejo de inferioridad. Simplemente, se le hacía difícil pensar que alguien realmente querría estar con él, a su lado, menos luego de decir algo así. Sabía que Zack ahora si le entendía… Y comprendía que no era un chico que pudiera simplemente tener relaciones, aun cuando existiera consenso en ambas partes. No iba a ser fácil para Tsuya… Y temía que eso hiciera que Zack no le quisiera, sino que sintiese lastima por su caso…

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Mensaje por Zack Fleischer el Jue Mayo 10, 2012 9:00 am

Como cada vez que había abrazado a aquel chico, Zack tuvo la impresión de que era tan delicado que podría destruirlo solo con apretar un poquito más… Sí, Tsuya era una persona delicada, tanto física como mentalmente, ahora se daba cuenta. Y tendría que tener extremo cuidado con él para no… romperlo. Solo podía pensar en que ya había sufrido bastante sin merecerlo. Ahora lo único que merecía era ser feliz…

Y en eso pensaba mientras le miraba a los ojos. Las lágrimas contenidas se le antojaban tiernas y adorables a pesar de lo serio de la situación. Mientras Tsuya tartamudeaba sin parar, el peliazul acariciaba sus mejillas con los pulgares casi sin darse cuenta, atraído por la suavidad de su piel. Seguía viéndolo pequeño y frágil y eso despertaba en él su instinto protector. Sentía deseos de cuidar de él, de prometerle que estaría siempre a su lado. ¿Qué palabras debía escoger para borrar de la mente del chico todas sus dudas? ¿Cómo convencer a alguien con los complejos de Tsuya de que uno no se quedaba con él solo por pena? Porque sí, Zack sentía pena por él. Pero también sentía otras cosas… y esas cosas no habían surgido después de su confesión.

-Shhh.- lo acalló.- Claro que hablo en serio. ¿No recuerdas lo que te dije el otro día antes de que me echaras de tu cuarto?- no le gustaba recurrir a esos recuerdos, duros para ambos, pero era necesario. Terminaría de decir lo que no dijo aquella vez, y en esta ocasión sería a la cara: era la única forma que se le ocurría de responder en algo al valor que había mostrado el pelirrosa al contarle su historia.- Te dije que me gustabas. Y me sigues gustando, Tsu-chan. Nada ha cambiado después de que me hayas contado todo esto… Si acaso ahora me gustas más porque has demostrado ser jodidamente fuerte al vivir hasta ahora tú solo. Es cierto que siento que tuvieras que pasar por todo eso pero… pero haré lo que pueda para ayudarte a superarlo, ¿de acuerdo?- se había envalentonado y parecía que todas sus dudas se iban aclarando mientras hablaba, haciéndose consciente de sus propios sentimientos.- Así que llora si quieres, grita, dame la dirección de ese tío tuyo y vamos a arrancarle los huevos… Haz lo que quieras, que yo estaré contigo.

Una amplia sonrisa se había formado en su rostro. Todo aquello lo decía de verdad, totalmente en serio. Ni cuenta se había dado hasta entonces de que sus palabras podían parecer una confesión. Y, cuando lo hizo, se dio cuenta de que dejar que Tsuya pensara eso sería un error. El chico no estaba preparado para nada físico, no buscaba en Zack lo mismo que el alemán habría querido de él. Y Tsuya sabía de esas diferencias de pensamiento… Así que, pensando en tranquilizar al menor si le había asustado o abrumado, añadió:

-Podemos ser amigos, ¿verdad?

Dejó de acariciarle sus mejillas y lo sujetó levemente por los brazos. Su sonrisa se había vuelto algo forzada muy a su pesar. Se daba cuenta de que tendría que despedirse de la idea de acostarse con Tsuya para siempre. "Pero... ser su amigo tampoco tiene porque estar nada mal. Es un buen chico".


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Mensaje por Invitado el Jue Mayo 10, 2012 8:10 pm

… ¿Tú crees? –Era la primera vez que alguien afirmaba, con tal convicción, que acababa de demostrar ser fuerte. Como no era la gran cosa en las peleas cuerpo a cuerpo, nunca se había considerado a si mismo como poderoso o resistente. Escucharlo de Zack le dio algo de ánimo inusitado, al saber que otra persona veía algo en él. No era piedad lo que el mayor sentía por eso, o de eso se convenció Tsuya con sus palabras. Ese pensamiento le dio fuerza, y logró controlar de momento sus lágrimas retenidas, no permitiendo que rodaran por sus mejillas. De verdad deseaba ser fuerte y capaz de sobreponerse a todo, de poder dejar atrás aquello y… Vivir como un adolescente normal, disfrutando de todas esas cosas de las que se inhibía por sus miedos.

No podía dejar que eso lo dominara y lo apartara de todo. A él… A él también le gustaba muchísimo Zack, tenía claros sus sentimientos desde el momento que considero contarle su verdad. Jamás había llegado a desear que otra persona le comprendiera, como había querido en ese momento que planeo el encuentro. Tenía que decir la verdad ¡Debía actuar de una vez! Tal vez no estuviese preparado para llegar tan lejos como el mayor había deseado aquella mañana, pero al menos podría corresponder sus besos, como aquella noche ¿No? Y quien sabe, tal vez con el tiempo se solucionara y…

Y entonces Zack le propuso amistad, y le hizo retroceder dos casilleros de inmediato, justo cuando estaba por dar un paso al frente. Si, le gustaba al mayor… Pero no en ese sentido, al parecer. Debió de imaginarlo ¿Qué chico adolescente querría un compañero que se asustaba con el contacto íntimo? Todo en las relaciones jóvenes se trataba de eso, de tener relaciones por todas partes y a todas horas, más siendo Zack parte de un grupo tan variado de personas. Se imaginaba que debía de tener un montón de compañeros… Que ellos no podrían ni uno de los “peros” que siempre salían de su boca, y que por eso deseaba dejar lo suyo como amistad. O tal vez, simplemente, jamás le había atraído a ese punto. Eso no cambiaba que lo que el mayor estaba haciendo por él era sumamente considerado de su parte: No sólo le había escuchado respetuosamente, sino que había prometido con sinceridad el tratar de ayudarle a superarlo. Era mucho más de lo que Tsuya podría haber pedido. Pero… Pero ese pequeño pinchazo de desilusión igual le calo hondo, aunque no lo mostró.

-S-S-Si… Eso sería… Bueno, Zack –Murmuró al fin, tratando de reincorporarse a la conversación. Sería demasiado sospechoso si se quedaba en silencio tanto tiempo- Ya… Y-Y-Ya estoy un poco mejor, en serio. No es tan grave… -Pero como si pretendiese desmentirle, una de las lágrimas contenidas por fin se le escapo, justo cuando hacía su mejor intento por sonreírle- Es que… N-No le había contado esto a nadie. Cuando los trabajadores sociales me rescataron, yo no hablaba mucho ni muy fluido, por lo que se basaron más en dibujos que otra cosa y… N-Nunca había puesto en palabras esta experiencia antes. Eres… Él primero que la oye –Quiso clarificar, mirando las manos ajenas en sus brazos.

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Mensaje por Zack Fleischer el Sáb Mayo 12, 2012 12:39 pm

Tsuya tardó un poco en responder a su pregunta, lo suficiente como para que Zack se pusiera paranoico sobre si iba a decirle que no quería ser su amigo. Si ahora Tsuya lo rechazaba, si Zack había reaccionado demasiado tarde con aquel “contrataque”, quedaría como un auténtico idiota. ¿Te confiesan sus más profundos traumas y temores y le pagas añadiéndole más miedos a la espalda? ¿Y si Tsuya seguía creyendo que el alemán solo estaba interesado en su cuerpo? ¡Aaargh, no habría sabido como explicarse mejor! ¡Aquello era realmente frustrante!

Pero por suerte el pelirrosa parecía haberlo entendido y no se mostraba asustado, solo triste. Una única lágrima descendió por su mejilla captando totalmente la atención del peliazul, cuyos ojos siguieron como hipnotizados la pequeña perla. Era un pensamiento terrible, pero tenía que reafirmarse en la idea de que Tsuya estaba increíblemente hermoso cuando lloraba. Y Zack se sermoneó mentalmente por pensar así pero no podía evitarlo. Recogió la lágrima con su índice mientras el chico seguía hablando.

No entendía lo que quería decir. Es decir, entendía las palabras pero no la razón por la que Tsuya lo consideraba tan confiable como para ser la primera persona a la que le hablaba de su pasado. Nunca nadie había confiado tanto en él para nada, ni si quiera su propia familia. Nadie le consideraba algo más que un vándalo adolescente que acabaría trabajando para la yakuza. La fe de Tsuya… era algo nuevo con lo que no sabía cómo lidiar.

-No entiendo porque me lo cuentas a mí…- susurró, y al darse cuenta de que podía sonar despectivo se apresuró a añadir.- Q-quiero decir, me siento muy honrado porque me lo hayas contado. Realmente te lo agradezco. Pero… ¿cómo explicarlo? Aaargh, soy muy malo hablando y no quiero que me malentiendas…- trató de empezar de nuevo.- A ver, nos conocemos desde hace poco y desde entonces no he hecho más que meterte en líos indirectamente, pero también directamente… Por eso no entiendo que confíes en mí. Lo agradezco porque nadie me había dado nunca ni el margen de la duda, pero… no lo entiendo. Y no sé cómo hacer que te sientas mejor a pesar de que lo deseo con todas mis fuerzas.

Casi desde el principio había desviado la mirada y aflojado el agarre sobre los brazos del menor hasta que llegó un momento que sus manos resbalaron hasta los codos del menor. Nunca se había mostrado tan inseguro y dubitativo ante nadie. Él era un tipo duro, un tipo fuerte: los hombres como él no se veían tan patéticos. Y no era solo esa faceta, también le había mostrado al chico otras que tampoco eran muy comunes: su preocupación cuando lo habían secuestrado, su miedo cuando creyó que lo violarían, su ternura cuando al fin estuvieron a salvo y a solas bajo la luna… También era la primera vez que un chico ocupaba tanto espacio en su mente y hacía que su corazón diera brincos y vuelcos…

La respuesta a todo esto estaba allí mismo, al alcance de cualquiera, pero Zack no se atrevía ni a pensar en la posibilidad de alargar su mano para asirla. No se daba cuenta de que no podría ser solo "amigo" de aquel chico: a la larga sería totalmente imposible. Quizás porque no había antecedentes, Zack no se daba cuenta de que tanto sus problemas como los de Tsuya se habrían solucionado con una sola pregunta: ¿quieres salir conmigo?


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Mensaje por Invitado el Lun Mayo 14, 2012 12:07 pm

Estuvo a punto de contestar de inmediato, casi como en un arrebato, y se retuvo a último momento cuando escuchó que Zack pretendía continuar. Fue allí cuando se detuvo, y permitió le permitió hablar todo lo que deseó sin interrumpirle, como el mayor le había dejado a él. Era lo justo ¿No? Y aunque no hubiese sido tal cual, Tsuya igual se hubiese quedado esperando a que terminase, atento a sus palabras. Fue por eso que, aunque temblorosas, fueron sus manos las que sostuvieron en su sitio las del mayor, tratando de darle animo silencioso.

Pero la verdad es que sintió ganas de reír al terminar de oírle. Era inevitable, más con el tono de duda que Zack estaba usando con él, una de las primeras veces que veía ese lado de él. Y para el menor, eso convirtió al momento en mágico. Era especial que se hubiese generado tal clima que, en un abrir y cerrar de ojos, ambos se sintiesen en confianza como para mostrar esas partes que solían ocultar. Ahora el mayor le estaba trasmitiendo parte de su inseguridad, y le había dejado entrever lo mucho que le dolía que no le tuviesen confianza, que nadie le diese la oportunidad. Verle no darse cuenta de lo obvio, además, era algo que le daba algo de risa.

-Zack... Tu mismo acabas de decir la primer razón por la que merecías ser el primero, no necesito decirte mucho más -Le regaló una pequeña sonrisa, y para dejar atrás atisbo de duda, lo cito textualmente- Acabas de decirme "Y no sé cómo hacer que te sientas mejor a pesar de que lo deseo con todas mis fuerzas.". Tu... C-Creo que eres la primera persona que de verdad quiere que yo este mejor, que superé esto. Las personas del orfanato no me desean el mal, pero... Ellos sólo se encargan de darme un lugar, no les importa lo que me suceda en el fondo. A ti... A ti si te importa Zack. -Concluyó con suavidad.

Sintió el inesperado y extraño impulso de besarlo, como si esa acción pudiese sellar alguna especie de pacto entre ambos. Se acercó a su rostro, hasta el punto en que compartían el mismo aire, y podía ver perfectamente todos los detalles del rostro masculino del otro, que había comenzado a desear desde las últimas semanas, más con el recuerdo en su piel. Era difícil no tener pensamientos confusos de esa experiencia, cuando su cuerpo había gemido y gozado bajo los toques del mayor...

-A-A-Además.... Ya te dije que fueron todas situaciones inesperadas. Y... no sabías tanto de mi como ahora, ni como después... -Por que sabía que este había sido un paso decisivo, no una cuestión menor. Si confiaba en Zack como para decirle una parte tan privada de si mismo, esa familiaridad entre ambos sólo crecería con el tiempo, con las experiencias vividas. En cierto sentido, iba a ser imposible huir ahora. No que Tsuya realmente desease hacer algo parecido... Es más, si podían quedarse así un poco más, con las manos unidas y los pechos casi juntos, el menor no se hubiese quejado para nada...- No... N-No vuelvas a dudarlo. Te lo digo por que... Realmente confió en ti. Y veo en ti muchísimas cosas que me generan esa confianza. No podría no confiar en ti luego de conocerte...


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Mensaje por Zack Fleischer el Lun Mayo 14, 2012 1:04 pm

Escuchó a Tsuya en silencio, le vio sonreír dulcemente sin entender porque. Le recordaba a una madre cariñosa que trata de explicar algo muy sencillo a su hijo cortito. ¿Por qué parecía que el menor tenía todas las respuestas que Zack no era capaz ni de concebir? ¿Por qué parecía tan seguro de la entereza del alemán cuando ni éste podía confiar en sí mismo? Era cierto que no quería ningún mal para él; tanto como que deseaba que ese pobre muchacho fuera feliz… Pero Zack era un fanfarrón y lo sabía: mucho hablar pero luego, ¿qué haría realmente por Tsuya? No creía que solo la fuerza de voluntad sirviera, como el pelirrosa parecía creer. Los buenos sentimientos e intenciones no borraban pasados traumáticos. Él era un hombre de acción y necesitaba fines concretos para sentirse útil, actos que corroboraran sus palabras. Pero Tsuya no entendía su dilema, a él parecía bastarle con que estuviera allí, con él... “No sonrías así cuando aún no he hecho nada por ti” quiso decirle desesperadamente “porque entonces me haces soñar con cuál será la recompensa por hacerte feliz”. No, no podía decir algo tan cursi. Ya estaba bien de dejarse en ridículo por hoy.

Pero el pelirrosa parecía dispuesto a ponerlo contra las cuerdas ese día. Se quedó paralizado al verlo acercarse a sí hasta que sus alientos se encontraron y sus labios casi se rozaron. La intensidad de la mirada de Tsuya a esa distancia, junto a su media sonrisa tímida, hacían de aquel un momento delicado para Zack. Se sentía como un imán y Tsuya era una enorme escultura de metal: la atracción era magnética, casi inevitable… ¿Qué diablos tenía ese chico que le hacía perder la cabeza así? ¿Por qué cada vez que estaba cerca tenía que alterar todo en lo que Zack creía? Esa sonrisa… esa sonrisa llena de esperanza hacia él, el cariño y la calidez que se desprendían de sus manos, todo asustaba al alemán de una manera extraña y desconocida. Tsuya lo desestabilizaba todo.

-P-pero no me conoces…- casi gimió, su voz a penas un susurro. El pulso se le había acelerado y las manos le sudaban. Estaba asustado… asustado de decepcionar a aquel muchacho que ponía toda su confianza en él.- Me sobrestimas. Soy un tipo egoísta e irresponsable. Siempre me estoy metiendo en líos y en peleas, hago cosas ilegales como las carreras. Fumo, bebo, ¡incluso me drogo a veces! Siempre voy de un chico a otro, nunca he tenido una pareja estable…- no podía parar de hablar. En el fondo deseaba empañar la imagen que Tsuya tenía de él antes de que fuera demasiado tarde… Antes de que se hiciera dependiente de una ilusión. -… Así soy yo: un bueno para nada. Todo el mundo sabe que acabaré en la yakuza. No soy tan bueno como tus ojos me ven.

Sonrió tristemente y acarició la mejilla del muchacho lenta y delicadamente. Era tan hermoso, tan delicado y perfecto...

-Solo con ver como me miras sé que no puedo competir con ese “yo” que tú ves.

¿Por qué decía eso con una voz tan triste? ¿Por qué seguía mostrándose débil y vulnerable ante Tsuya? Y, lo más importante, ¿por qué se sentía tan celoso de sí mismo? Él deseaba poder darle al chico lo que necesitaba, porque en el fondo desde el principio había sabido lo que era… Amor. Un poco de cariño y compañía. Aceptación.

Pero no podía cambiar. No sabía vivir de otra forma que no fuera aquella y, a la larga, solo iba a hacerle daño a Tsuya. Y aun así, aun sabiéndolo… no podía simplemente decirle que se alejara y renunciar a él.


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Mensaje por Invitado el Mar Mayo 15, 2012 9:12 pm

-Pero Zack... -ya no sonreía, afectado por la crudeza de sus palabras, pero más que todo, por el sentimiento que Zack le trasmitía en ellas ¿De verdad se sentía tan mal por lo que había afirmado recién? Él había tratado de apaciguarle, y el resultado era completamente lo contrario. Suspiró, intentando encontrar lo que deseaba decir en ese momento. Recibió la caricia del otro, y cerró sus parpados un instante mientras ponía en orden todas sus ideas.

-Zack... Es cierto que no te conozco del todo -tuvo que reconocer, pero agregó rápidamente- Tu tampoco me conoces del todo tampoco, y es normal, con el poco tiempo transcurrido. Pero... ¿Sabes? Aunque todo lo que dijiste fuera cierto, que si haces todas esas cosas... E-Eso no te separa de lo que eres a mis ojos. Por que tal vez peleas con otros, pero también me ayudaste cuando te necesite, y fuiste compasivo con Fujimoto cuando te lo pedí... ¿O no lo recuerdas? Cualquiera lo hubiese matado, sin importar lo que otros digan, pero tu fuiste capaz de escucharme... -le hizo volver a la memoria ese evento, en el que Tsuya se había sentido feliz por la entereza de Zack. A pesar de todo, esa noche no habían descargado su venganza con él.

-Fuiste lo suficientemente hombre como para detenerte cuando me asuste... Y eres capaz de quedarte aquí, a pesar de todos los peros y problemas que tengo. No ves... ¿No ves qué eso es suficiente para mi, Zack? N-No me interesa un tipo que vaya a una escuela católica y nunca salga, si no que me entienda, que pueda escucharme y si no llega a entenderme del todo, que intente. Y Zack... T-T-Tu eres la primera persona que de verdad trato de entenderme -y se abrazó a él, sin poder contenerse, tratando de trasmitirle, como había hecho el mayor, la seguridad y el apoyo que necesitaba. No deseaba que Zack se sintiese menos de lo que era a sus ojos, ya que para él, era... Era un todo. Era protección, afecto, cariño y calidez. Era... Era... Pero no podía decirlo ni admitirlo, ni siquiera para si. Tenía tanto miedo de sentir eso por Zack... No por lo que hacía, sino por sus propios temores. Era él el que se sentía poco, y con sus "peros" a la hora de tener relaciones... Sabría que el otro simplemente no se molestaría. Ya mucho era lo paciente que resultaba para escucharlo.

-Si no quieres ser yakuza, se puede cambiar. Yo no creo que seas un bueno para nada... Y aunque quisieras seguir por ese camino, si realmente terminas siendo un mafioso... N-No cambiaras a mis ojos. Eres Zack, y siempre vas a ser el Zack que me abrazo cuando lloré recién... Que me rescato de Fujimoto, y que me llevo a dar una vuelta en moto y me hizo sentir vivo luego de tanto tiempo sumido en la tristeza de estar solo... -le miró a los ojos, tratando de trasmitirle lo sincero que era con sus palabras. Eso era lo que sentía, y no podía cambiarlo. No le importaba si era para los demás una cosa, él simplemente veía un lado del peliazul distinto, especial e igual de valido que el otro.

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Mensaje por Zack Fleischer el Miér Mayo 16, 2012 12:12 pm

La consideración que mostraba Tsuya para con él era impresionante: tenía respuestas para todo, palabras para sacarle hasta de la más oscura amargura. Zack le escuchó alabarle en silencio, dándole vueltas a sus palabras. Parecía tan convencido de lo que decía… Aquel muchacho confiaba en él: era un hecho. Y no importaba lo que el alemán dijera o hiciera, no lo haría cambiar de idea. ¿Qué se había detenido cuando se lo había pedido? Sí, pero no estaba seguro de si su motivación había sido que Tsuya le pidiera que perdonara a Fujimoto. Cuando se enfurecía así perdía la cabeza y luego le costaba recordar lo ocurrido, pero, ¿acaso no se podía explicar el que se detuviera con el hecho de que matar a Fujimoto lo habría llevado a la cárcel? ¿Fue Zack capaz de entender eso en su furia desatada? ¿Fue realmente la petición del pelirrosa? No estaba seguro… No estaba seguro de nada.

El chico seguía y seguía hablando, con una soltura y facilidad con la que Zack no le había visto hasta ahora. Era curioso que dudara tanto cuando hablaban de él y en cambio tuviera las cosas tan claras en lo que al peliazul se refería. Aseguraba que para él era suficiente con el deseo de ayudarle, que no necesitaba más de Zack. Era tan generoso, tan poco egoísta… Donde cualquier otro hubiera cogido, Tsuya solo daba y daba. ¡Se suponía que no debía ser el consolado, por Dios! Tenía que detenerle porque se equivocaba, pero… pero… “Es tan agradable escucharle hablar así de mí” se confesó a sí mismo el mayor, suspirando con resignación, “realmente soy un egoísta… y este chico es un ángel”.

Aceptó el abrazo en silencio, un poco sorprendido por la muestra directa de afecto venida del pelirrosa. Se sentía confuso: aquel gesto era cálido y le hacía sentir tan cómodo y protegido… pero al mismo tiempo no sentía merecerlo. Ni tampoco las dulces palabras que vinieron después, una prueba más de la confianza que el menor le tenía, de que solo era capaz de ver las cosas buenas del peliazul. Zack podría haber contrastado los argumentos de Tsuya con una y mil historias sobre los momentos en los que había sido un capullo violento y agresivo. “Si supiera ni la mitad de cosas que he hecho… ¿realmente seguiría abrazándome así?”. Preguntas. Preguntas y más preguntas sin respuesta.

Pero había algo que estaba cada vez más y más claro. Y eso eran los sentimientos que Tsuya despertaba en él. ¡Deseaba abrazarle, joder! ¡Quería abrazarlo con fuerza y agradecerle que le aceptara con todos sus defectos! Quería prometerle una vez más que estaría con él mientras eso le hiciera feliz, que sería capaz de cualquier cosa por verlo sonreír una vez más… Pero las palabras no le salían: estaba perdido en la inmensidad de esos ojos dorados. Tsuya le sostenía ahora la mirada firmemente, habiéndose separado un tanto de él para poder hacerlo. Y Zack echaba de menos su calor, su contacto… Sus sentimientos le abrumaban.

-Eres tan bueno… Has terminado por consolarme tú a mí, ¿ves como soy un bueno para nada?- bromeó con una leve sonrisa. Volvió a caer en la tentación de acariciar el rostro del chico con suaves caricias mientras hablaba.- ¿Sabes? Cuanto más hablo contigo y más te conozco, más recupero la fe en la humanidad. Creía que la gente buena y desinteresada ya había desaparecido y entonces apareces tú…- “y me asusta la idea de corromperte” quiso añadir, más se mordió la lengua. Sonrió un poco más para disimular las dudas y su pulgar rozó levemente los labios del menor, esos que tanto deseaba besar. Al poco volvió a hablar.- Me descolocas totalmente. No sé como comportarme contigo porque tengo miedo de pasarme de la raya y asustarte… Pero estoy dispuesto a aprender los límites. ¡Porque, joder, quiero estar contigo! Así que grítame cuando me lo merezca y no dudes en soltarme una buena hostia cuando me comporte como un capullo. Enséñame como hacerte feliz… o descubramos juntos como hacerlo.

Ahora su sonrisa era sincera, y no estaba seguro de en qué punto había cambiado. Volvían a mirarse intensamente a los ojos y la atmósfera era casi mágica. Estaban tan ajenos al mundo que les rodeaba… Solo ellos dos, Zack de rodillas ante Tsuya, abrazados. Allí había una conexión especial que nadie podría negar. Empezó a inclinarse hacia el muchacho casi sin pensarlo.

-Será mejor que me sueltes.- susurró entonces, dándose cuenta de lo que estaba a punto de hacer. A pesar de sus palabras, Zack no estaba aflojando su propio abrazo.- La falta de autocontrol es uno de mis grandes defectos… y realmente quiero besarte en estos momentos. Creo que es hora de la primera lección sobre los límites...

En esos momentos el alemán se parecía bastante a un cachorrillo que espera con las orejas gachas una reprimenda que no sabe si llegará. Pero era cierto que con Tsuya no sabía a qué atenerse: así que lo mejor era enfrentar los problemas según vinieran.


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Mensaje por Invitado el Dom Mayo 20, 2012 9:49 am

-Zack… Es lo obvio, consolarte como lo hiciste conmigo ¿No es lo correcto? S-Siempre… S-Siempre pensé que así sería, cuando tuviese con quien compartir estas cosas… ¿E-Esta mal? -Y era justo en esa frase en la que muchas de las reacciones de Tsuya quedaban claras. Él había pasado por cosas muy duras con respecto a su familia y a su infancia, pero había crecido creyendo, como esperanza inquebrantable, que algún día encontraría a esa otra persona que se mereciera sus bondades. No era un ángel, simplemente, no tenía ninguna de las decepciones normales con el trato con otros, y en ese sentido, era como un niño al momento de socializar de verdad. Confiado, al punto de parecer estupido e irreal. Eso podría acarrearle tanto dolor… Se sonrojó por las palabras que pronunció Zack luego de eso, sorprendido por las mismas ¡Como podía! ¿Él, recuperando la fe en la humanidad? El mayor era demasiado halagador para su bien- N-N-No es cierto, tengo tantos o más defectos que tu… -Trató de traerlo a la realidad, pero no pareció funcionar del todo.

Pero nada de lo que decía parecía funcionar ahora con Zack, era como si estuviese más allá. Se sonrojó muchísimo, y temió que, en un giro inesperado, la situación se hubiese revertido. ¿Y si no traicionaba sus expectativas? ¿Y si un día ya no lo veía tan bueno y condesciende como ahora? Tsuya sintió miedo en su corazón, y el peso de la barra que el otro acababa de fijar. Ahora era él el perseguido por ese fantasma de la perfección. Y justo cuando creyó que el mayor no podía soltar nada que pudiese sorprenderlo más, iba y hacía justo lo imposible con una facilidad pasmosa ¿Pero qué diablos estaba pensando…?

-E-Estas… ¡E-Estas diciendo una locura…! –Fue lo único que pudo soltar, en medio de la vergüenza que el provocaba ¡¿Cómo podía decir algo así a la ligera?! No podía ser cierto… ¿O si? ¿Realmente Zack estaba dispuesto a esperarlo? ¿A comprenderlo aun con sus miedos más idiotas? No tenía por que, después de todo no era nada en realidad, y aun así… Allí estaba diciendo todas esas cosas que hacían que su pobre corazón saltara de la emoción y su estomago se llenase de mariposas en danza furiosa- No… N-No tienes ni que pensar en que debes… -Se le perdieron las palabras, teniendo tantas cosas que deseaba expresar todas al mismo tiempo. Se llevó una mano a su cabello y fue su turno de despeinarse como tic de incapacidad para responder- N-No tienes por que hacerme feliz, no es tu responsabilidad. Yo… Y-Yo sólo… Sólo quería… -Y trato de empezar una y mil frases distintas al mismo tiempo, por lo que terminó balbuceando como la bola de nervios que era en el fondo.

¿Qué tenía que decir ahora? ¿Qué debía hacer? ¡Debían de ser amigos nada más…! Pero la sonrisa de Zack, sincera y brillante lo hacía parecer el doble de guapo, si eso era siquiera posible con lo bello que ya le parecía. Y la forma en la que se conectaron sus miradas en ese pequeño instante privado le quito totalmente el aliento de nuevo, acelerando aun más su pobre y sensible corazón. Ahí se dio cuenta de la terrible pero evidente verdad: Nunca iban a poder ser simplemente amigos. Había demasiada atracción entre ellos y el recuerdo de los besos anteriores y de las miradas acaloradas no les dejarían en paz jamás. Esa era la realidad… ¿Pero qué haría Tsuya con ella? Zack ya le había dicho que jamás había tenido pareja estable, y el menor no se creía lo suficientemente especial como para cambiar algo así. Si aceptaba ese beso… Le esperarían idas y venidas, y el saber en el fondo que el mayor estaba con otros. El sólo pensar en ello le oprimía el pecho…

- …M-Mi gran defecto… E-E-Es ser inconsciente –Le confesó de pronto, y le miró, casi con una sonrisilla resignada. No podía escapar a lo que quería. Zack… Era eso que había esperado tanto tiempo, esa persona que estaba dispuesto a entenderle y quererle aun con todos sus conflictos. Aunque sólo tuviera eso por un instante… No quería renunciar a él. No quería renunciar nunca más a nada, como había tenido que renunciar a ser amado por su madre, o a tener una adolescencia normal. No iba a arrepentirse, aunque le dejara una cicatriz más profunda de las que ya tenía- …B-B-Besame, por favor –Murmuró contra sus labios, ya con sus parpados entrecerrados- Hazme olvidar lo mal que me sentí cuando… C-Cuando te conté todo… P-Por favor. -No lo podía evitar, los gestos del mayor de cabellos azules le generaban un completo y absoluto cortocircuito, anulando por momentos su sentido del peligro, que tanto lo había ayudado hasta ahora.


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Mensaje por Zack Fleischer el Dom Mayo 20, 2012 2:34 pm

“¿Está mal?” “No tienes que hacerme feliz” “No es tu responsabilidad”… Sin pretenderlo si quiera Tsuya estaba haciendo cada vez más mella en el corazón de Zack, ese terreno aún inexplorado. Habría sido tan fácil echarse atrás si tan solo el chico no fuera tan adorable, si hubiera mostrado algo del egoísmo que de por sí definía a la raza humana… Pero Tsuya no estaba fingiendo para tratar de seducirle: no tenía ningún plan, aquello no era una farsa. Ese chico totalmente sonrojado y abrumado por tanta atención de su parte era el verdadero Tsuya Uremashi. Sin trampa ni cartón. Y así no había escapatoria para Zack. Había salido victoriosos de decenas de peleas, había escapado una vez a la muerte… y todo para caer ahora en la trampa más antigua del mundo: el amor.

“Joder” entendió de golpe “creo… creo que me estoy enamorando”. “Mierda”, ese debería haber sido su siguiente pensamiento, pero no lo fue. En su lugar una calidez indescriptible lo invadió por dentro. Tsuya sonreía ahora con timidez, resignado, y finalmente accedió. Pero no fue simplemente que lo dejara por no llevarle la contraria; podía verlo en sus ojos dorados: él también lo deseaba. Y así se lo pidió, los ojos entrecerrados y los labios temblorosos por la espera. Zack rozó a penas esos labios con los dedos mientras observaba con detenimiento aquel hermoso rostro, el más bello que había visto jamás. O al menos así le parecía en esos momentos.

No había vuelta atrás. Se dejarían arrastrar por la corriente y que los llevara a donde tuviera que llevarlos.

-Todo…- susurró antes de depositar el primer beso en sus labios, a penas una sutil caricia antes de volver a mirarlo a los ojos.- Soy un tipo egoísta, ¿recuerdas? No pararé hasta que solo seas capaz de pensar en mí... Y no quedará hueco para recuerdos del pasado.- y volvió a besarlo, cerrando ahora los ojos para disfrutar del momento.

Zack no era una persona cariñosa. Sus gestos de afecto se enfocaban exclusivamente en el sexo: antes, durante y (escasas veces) después. De él no salía besar a nadie por el simple placer de hacerlo, como ocurría ahora. Y desde luego era la primera vez que lo hacía con tanta delicadeza: acariciaba los labios de Tsuya con los suyos, los lamía y tiraba levemente de ellos, tomándose su tiempo para saborearlos antes de buscar la lengua y la boca del pelirrosa. Abrazó al chico de la cintura con una mano y llevó la otra a su nuca para profundizar aún más el contacto de una forma suave. Aquel no era el tipo de beso que se daba a cualquiera y Zack lo sabía. Pero ya ni siquiera eso lograba confundirlo porque no había espacio en su mente para nada más que Tsuya. Sólo quería alejarlo de ese horrible pasado, de esa vida llena de abandono y maltrato, demostrarle que no estaba hablando por hablar y que realmente quería estar a su lado. No por compromiso. No porque le diera lástima. Solo porque se trataba de Tsuya.


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Mensaje por Invitado el Dom Mayo 27, 2012 10:53 am

Casi se cae con esas palabras, sintiendo que el corazón iba a salírsele del pecho de un momento a otro ¿Cómo podía decirle esas cosa tan fuertes, con tal facilidad? Eso sólo se pronunciaba en momentos de pasión, o en películas extremadamente cursis.- No puedes decir algo así, es demasiado – Y aunque trato de oponer alguna de sus típicas quejas, no le sirvió de absolutamente nada al menor. Zack se encargó de sorprenderlo y, cumpliendo con su pedido anterior, le beso como deseaba. Y comprendió que su sonrisa de resignación no tenía lugar… Eso no era simplemente dejarse llevar por la corriente, era nadar en ella con toda la diversión de precipitarse a velocidad inusitada, directo al peligro. Sólo en ese momento se dio cuenta de lo mucho que había estado esperando un beso del mayor, desde aquella vez en que la luna les había bañado dulcemente en la noche. No podía detenerse… ¡Y no deseaba hacerlo!

Los besos anteriores que había dado por experimentar fueron nada contra lo delicioso del contacto de Zack. Tembló como una pobre hoja al viento, aferrándose a la espalda de su compañero con tal de sentirse sostenido y aun más cerca del otro. Le respondió lo mejor que pudo con su escasa experiencia, pero lleno de ansiedad y ánimo por trasmitirle al menos un poco de todo el placer y felicidad que sentía ahora.

Pero lo más hermoso y especial de todo es que podía sentir la sinceridad del mayor, simplemente, había empezado a creerle sin necesitar muchas más pruebas de sus palabras. No tenía nada que corroborara que Zack realmente era sincero cuando afirmaba que deseaba ayudarlo a olvidar su pasado y superarlo, pero aunque intentó no caer tan fácilmente, le fue imposible resistirse a los encantos del otro. Parecía que decir y que hacer para derretirle entre sus dedos, y dejarlo dispuesto y ansioso de su siguiente movimiento. Justo ahora, no sabía si podría volver a decirle “No” si llegaba a pedirle que le mostrase su ropa interior…

-… Y entonces tome a esa perra de los cabellos y le mostré quien es el jefe. Tu sabes como son las mujeres hoy en día, siempre buscándote lo limites - ¡MIERDA! Tsuya casi pega un salto hasta el techo al oír esa voz desconocida, tan cerca de ellos. Muy a su pesar se separó de los labios de su amante, y miró nervioso a la puerta, como esperando encontrar a los mirones. No habían entrado, pero los pasos de varios muchachos se escuchaban cada vez más fuertes. Miró a Zack, desesperado y sin saber que hacer en ese momento. Si los encontraban así… - Golpéame, finjamos que estábamos peleando –Se le ocurrió de pronto, y le hizo una seña- A-Anda, ya vienen, tenemos que hacer algo…

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Mensaje por Zack Fleischer el Dom Mayo 27, 2012 12:23 pm

El peliazul estaba experimentando toda una nueva serie de sensaciones, y todo por un simple y casto beso. El avergonzado Tsuya había tenido que dejar de quejarse cuando los labios ajenos sellaron dulcemente los suyos. Zack no necesitaba que le recordaran que su lengua se había soltado en esa ocasión y que había hecho, quizás, la promesa más difícil de cumplir de su vida. Pero las palabras le habían salido con tanta facilidad… Dejarse llevar por la corriente cuando tenía a Tsuya consigo era, para bien o para mal, tremendamente fácil.

Sintió la desesperación del menor en la forma en la que se abrazó a su cuerpo, apegándose todo lo posible al fuerte torso de Zack. Le respondía con su timidez e inexperiencia habitual, pero había algo indudablemente adorable (y hasta erótico) en esa inseguridad. Y es que Fleischer siempre había sentido una debilidad natural por los chicos como Tsuya. No, no por los chicos como Tsuya. Por Tsuya. Aquello que sentía por el pelirrosa tenía que catalogarse a parte.

Y entonces escucharon las voces acercarse. De ser por Zack habría seguido allí enrollándose tranquilamente con Tsuya, pero el menor parecía tener más reparos. Frunció el ceño con molestia cuando se vio repentinamente privado de aquellos labios, aunque su enfado solo iba dirigido a esos imbéciles inoportunos. ¡Qué se fueran a hablar de sus mierdas a otra parte, joder!

-¿Ha?- alzó una ceja sorprendido ante la propuesta de Tsuya.- ¿De qué hablas? Eso es una auténtica tontería. No pienso pegarte, no jodas.- desvió la mirada y volvió a fruncir el ceño, chasqueando la lengua con obvia molestia antes de añadir.- Hay formas mucho más sencillas de arreglar esta interrupción. Déjamelo a mí.

Se puso en pie y se sacudió el polvo de las rodillas del uniforme. Después se dirigió con pasos decididos (y rápidos, porque tenía prisa por seguir con lo que estaba haciendo) hacia las puertas del auditorio. Sin cortarse ni un pelo abrió una de ellas y se apoyó en el marco para bloquear el paso, justo cuando tres chicos cualesquiera (si no estaban buenos o no tenían pinta de ser fuertes, los hombres eran totalmente inocuos para el alemán).

-Me temo que el lugar está ocupado, así que ya os podéis pirar. Buscaos otro sitio para seguir cotilleando como cotorras o daros por el culo, lo que prefiráis.- les dijo con tono y mirada ligeramente amenazantes, sin molestarse en inventar una excusa para suavizar aquello.

¿Por qué diablos iba a hacerlo en cualquier caso? Él no tenía que darle explicaciones a nadie sobre lo que hacía. Para Zack las cosas estaban claras: era el más fuerte del instituto, ergo hasta que alguien le quitara el puesto él era la ley y el orden. Y la ley y el orden quería el auditorio para sí mismo. Los tres chicos se quedaron mirándolo en silencio unos segundos mientras asimilaban la forma en la que los había sorprendido y hablado. Y entonces uno de ellos lo reconoció.

-Tú eres Zack Fleischer de tercero, ¿verdad?- había cierto deje de respeto en su tono que agradó bastante al ego del peliazul.
-Efectivamente. ¿Quieres un autógrafo?
-¿Y para qué mierda quieres el auditorio?- le preguntó otro, más gallito que el anterior; al parecer a él no le había gustado tanto el tono de Zack. Se asomó por encima del hombro del alemán y entonces vio a Tsuya. La duda se pintó en su rostro.- ¿Qué estás haciendo con ese chico? ¿Estáis peleando o tenías intención de follártelo?

En el Dokusei esas eran las dos únicas razones para que dos chicos estuvieran a solas. Triste quizás, pero cierto al fin y al cabo.

-¿Y a ti qué coño te importa?
-Ey, ¿por qué no nos dejas participar?- propuso entonces el tercero, que al parecer era el más gilipollas de los tres.- Será más fácil de controlar si estamos los cuatro, ¿no?
-¡Y una puta mierda!- estalló Zack y lo empujó hacia atrás a modo de advertencia. Le tocaba mucho los huevos el hecho de que ese gilipollas acabara de dar por sentado que un chico como Tsuya solo estaría con alguien como Zack contra su voluntad. ¡No era una violación, joder!- Como tenga que volver a deciros que os larguéis os saco los dientes a puñetazos.- y luego añadió, pues pensó que sería la forma más rápida de hacerse entender.- ¿Me habéis visto cara de hermanita de la caridad? Yo no comparto, imbéciles.

Quizás así entendieran que sobraban allí. Explicarles que Tsuya estaba allí por voluntad propia y que, de hecho, ni si quiera tenían intención de follar habría sido demasiado largo y complicado.


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Mensaje por Invitado el Jue Jun 07, 2012 9:10 am

-P-Pero Zack, harán preguntas… -Trato de convencerle de su idea, pero el joven de cabellos azules ignoro su propuestas. El menor podía evitarlo… ¡Le daba vergüenza! No es que se sintiese así por querer a alguien como Zack, ni mucho menos, pero el saber que otro sabía… Eso si que le ponía nervioso, por que naturalmente era reservado y tímido. Simplemente, no le gustaba que otros supieran sus cosas, y ya mucho había dejado ver de si hoy. Trato de acomodarse un poco la ropa, y borrar cualquier resto de lágrima que le quedase en las mejillas, no deseando que esos extraños le observaran en tal situación de debilidad.

Tsuya no pudo evitar sentir algo de aprehensión cuando Zack le aseguró que se encargaría del problema, aunque no dio ninguna objeción y le dejo hacerlo, aunque no bajo del todo la guardia. Sabía bien que eran muchachos simplemente, pequeños y débiles en comparación al mayor, pero… No a la suya, y por eso no podía evitar ponerse algo nervioso.

Pero por suerte, eran sólo sus temores infundados. Se notó de inmediato el cambio de actitud de los jóvenes, que parecieron someterse como los perros ante su superior. Eso si, uno de ellos, el que preguntó si podían unirse al "juego" le miró de una manera extraña, y eso no le gusto nada al joven de cabellos rosados. Se acercó a Zack, y aunque se puso algo rojo, le toco suavemente el brazo para llamar su atención. -Mejor... Vamonos. -La verdad es que ya se sentía algo incomodo en el auditorio, que ahora le recordaba el anterior momento vivido. Cierto era que habían logrado en ese mismo lugar el ser sinceros el uno con el otro, pero... Le había comenzado a despertar sensaciones en conflicto, no deseaba seguir los besos que había comenzado. No allí...

- Uyyyyy, creo que a este no lo vas a tener que violar, ya se te entrego -Comentó el más bocon del grupo, y de inmediato los otros se dieron cuenta del enorme error que acababa de cometer. Le dieron unos golpes como para taparlo, temiendo sinceramente por su integridad física y mirando nerviosamente a Tsuya, como sin saber que decir. El joven soltó un ruidillo como un lamento, al estar sensible por lo anterior, pero volvió a tirar de Zack con tal que se fueran de una vez. Su pequeño malestar se acababa de trasformar el repulsión, y sólo quería alejarse de lo conocido y sentirse algo mejor.

-¡E-Es un idiota! ¡No lo dijo en serio!-
-Es una bromita inocente...- Trataron en vano de salvar sus pellejos, asustados de verdad. El tercero en discordia permaneció en silencio, atemorizado al darse cuenta de lo que acababa de hacer.

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Mensaje por Zack Fleischer el Vie Jun 08, 2012 3:06 am

Esos tipos le estaban tocando mucho las narices. Al parecer su plan de intimidación había tenido éxito, pero solo con dos de los tres. El tercero al parecer era demasiado imbécil para darse cuenta de que como siguiera hablándole así a Zack Fleischer iba a perder todos los dientes y de un solo golpe. Sintió la débil presencia de Tsuya tras él, medio escondido a su espalda y tocándole el brazo para llamar su atención. Seguía un poco sonrojado (Zack no sabía si por la vergüenza de ser descubiertos o simplemente por la intensidad del beso que habían compartido) y miraba a esos tipos con algo de miedo. Eso hizo enfurecer más al peliazul, ¡con lo tranquilos que estaban!

-No nos vamos a ninguna parte, al menos no antes que ellos.- sentenció Zack autoritariamente y luego se volvió hacia los intrusos para fulminarlos con la mirada.- ¿Verdad, chicos?

Pero aún el idiota tenía que decir una estupidez más. A Zack empezó a palpitarle la vena del cuello y durante unos eternos segundos no dijo nada. Los amigos del desgraciado se apresuraron a hacerlo retroceder y disculparse en su nombre, pero ya era tarde. Tsuya había emitido un levísimo lamento y escondía el rostro mientras seguía tirando de él. Lo había ofendido. Había ofendido incluso al propio Zack. Antes de que nadie pudiera hacer nada para detenerlo tomó de las solapas de la camisa a ese imbécil y lo alzó varios centímetros en el aire sin dificultad, acercándoselo a sí hasta que la visión del rostro furioso de Zack tuvo que ser aterradora.

-¿Qué cojones acabas de decir, hijo de puta?- su tono contenía esa falsa calma que precede a una tempestad. Los amigos se acojonaron y siguieron murmurando unas excusas que no tenía intención ni de escuchar. Tampoco le había pasado desapercibida la forma en la que miraba a Tsuya y eso lo cabreaba aún más.- Repítelo si tienes huevos.

-N-no quise decir nada… L-lo siento, yo…- por fin ese chico parecía haberse dado cuenta de con quién estaba hablando. A Zack no le habría extrañado que se meara encima: ahora sí que estaba acojonado.

-Conmigo no te disculpes. Es a este chico al que debes pedirle perdón por esas gilipolleces que dices.- lanzó al tipo al suelo con brusquedad, cerca de Tsuya, y éste gimió de dolor, seguramente por haberse hecho daño en las rodillas.- Vamos, pídele perdón como un buen japo debe hacer: quiero ver tu puta frente contra la tierra, gilipollas.

Hubo tan solo un leve momento de duda en el que el pobre desdichado miró a sus compañeros en busca de ayuda, pero no la encontró. Después, lentamente, miró a Tsuya totalmente rojo por su orgullo herido y clavó la frente en el suelo, disculpándose con el muchacho por cualquier cosa que pudiera haberle dicho. Zack asintió satisfecho y le hizo un gesto a los otros dos para que levantaran a su amigo y se lo llevaran lejos de su vista. No se relajó hasta que los vio alejarse un buen trecho.

-Este instituto está lleno de gilipollas que se creen mucho por maltratar a aquellos que son más débiles que ellos. ¿Acaso no se dan cuenta que la verdadera fuerza solo radica en vencer a quien está por encima de ti? ¿Dónde mierda está el honor en golpear o violar a alguien que sabes no podrá defenderse? No son más que escoria indeseable.- parecía hablar para sí mismo. Pero de repente recordó que no estaba solo y agarró la mano más pequeña, esa que aún le sostenía del brazo, volviéndose luego hacia Tsuya con el gesto suavizado.- ¿Estás bien? No hagas caso de las estupideces que digan imbéciles como esos. Y no les muestres nunca tu miedo, eso solo hace que se crezcan.

Si quería participar en la búsqueda de felicidad de ese chico iba a tener que empezar por enseñarle alguna manera de enfrentarse al mundo. Era como si Tsuya llevara contantemente encima un cartel que dijera “soy débil, viólame”. Necesitaba protección constante… Y, hablando de eso…

-Ey, hace mucho que no veo a tu perro. ¿Dónde anda?- el ambiente mágico del beso había sido roto y ya no parecía que fueran a poder recuperarlo tan fácilmente.


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Mensaje por Invitado el Dom Sep 02, 2012 1:46 pm

-Zack, en serio no... -Pero estaba siendo total y absolutamente ignorado por el mayor. Tuvo que soportar, por decirlo de alguna manera, el momento en que aquel muchacho se inclinó prácticamente a sus pies para pedirle perdón. Tsuya no pudo evitar sentirse bastante incomodo durante el proceso, y desviar la mirada convenientemente. Se sentía halagado que Zack hubiese defendido su honor frente a esos atrevidos, pero aun así, se sentía muy incomodo por la situación en general. Sólo pudo sentirse tranquilo cuando los muchachos entrometidos se retiraron al fin, bajo la atenta mirada de su compañero.

Esa era una situación demasiado común para el joven de cabellos rosados. La escuela a la que asistían no era un instituto modelo, después de todo, y las peleas territoriales eran algo demasiado frecuente, casi como las clases del día. En un ambiente tan cargado de testosterona y sed de sangre, hasta los más tranquilos como Tsuya debían de aprender a tomar las armas y defenderse por su cuenta. Aun los jóvenes que no estaban metidos en bandas peleaban, principalmente para fijar jerarquías entre ellos y luego definirse ante los mayores. Esos chicos debían de buscar eso, y vieron en él una persona para dejar más abajo de esa jerarquía ilusoria.

-...Gracias por eso, Zack -Murmuró con suavidad, sonriendo un poco al otro. Sus sonrisas eran algo muy extraño, y se notaba entonces que estaba conforme y tranquilo, como pocas veces antes.-Estoy bien, en serio, tampoco fue para tanto. Es que... Estaba sensible hace un momento, con todo lo que hablamos y eso...-Tuvo que admitir, sincero. Hablar de su pasado no había sido nada fácil, y justo ahora, no se sentía capaz de poner su acostumbrada coraza y hacerse el fuerte. Necesitaba replantearse algunas cosas, descansar un poco de todo lo que había sucedido hasta ese punto. Zack había entrado tan pronto en su vida... ¿No era peligroso? ¿No le traicionaría...? Y aunque su mente pudiese plantearse esas dudas, su corazón no podía no latir con emoción al verle a su lado, y saber que ahora compartía su secreto, y lo había aceptado con todo y eso...

-¿Han? Oh... -Miró a otro lado, como algo avergonzado- Pues él... Él es un gran perro, no me malentiendas, pero no deja de ser un animal. Es temporada de celo, obviamente se ha ido algo lejos -Comentó, suspirando. Eso confirmaba uno de los peores temores de Zack. Tsuya estaba por la calle totalmente solo, sin protección alguna...-Pero no hay problema, yo puedo conmigo mismo -Le aseguró, seriamente, antes de hacerle una seña suave- ¿Vamos, entonces?-Quiso apurar un poco la cosa, por que no deseaba quedarse en ese momento en el colegio. No tenía animos para discutir o enfrentarse con nadie ahora.

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